EDITORIAL – ¿Y ahora qué?

Ayuntamiento de CádizTras la reprobación de David Navarro en el pleno de ayer al PSOE las cañas se le pueden volver lanzas. La propuesta, presentada por los socialistas, ha sido formalmente un éxito pero lejos de llegar a término este asunto no ha hecho más que empezar su recorrido. La reprobación lleva aparejada la amenaza de no aceptar como interlocutor de ahora en adelante al concejal que más delegaciones ocupa, algo que han manifestado tanto el PP como el PSOE, a los que a buen seguro se sumará Ciudadanos, aunque no se haya pronunciado aún sobre este tema.

Lo que parece no haber tenido en cuenta el grupo socialista es que José María González no lo va a dejar caer y seguramente a partir de ahora el alcalde designará al reprobado concejal para negociar sobre las competencias que le correspondan e incluso las que no, porque tanto Podemos como PP van a intentar sacar rédito del bloqueo municipal. Los que gobiernan porque encuentran la excusa de que no les dejan desarrollar sus políticas y los que pretenden gobernar porque van a vender una ciudad paralizada.

Mientras tanto el portavoz socialista se irá cociendo en su propio jugo porque en su mano está mantener al gobierno municipal o presentar una moción de censura. Si los mantiene malo, y si apoya un gobierno del PP o con el PP, peor.

Fran González siempre ha actuado según el guión que él mismo se ha marcado. Lo que ocurre es que su guión decía que a estas alturas ya estaría en Madrid en la ejecutiva de Pedro Sánchez, algo que al final no ha ocurrido pese al empeño que puso en el último congreso socialista. En el momento de ponerse la chaqueta del pedrismo no percibió que algunos lucían más galones que él y le cerraron el paso. Tendrá que reescribir el guión de su trayectoria sabiendo que su futuro va a continuar en Cádiz, al menos a corto plazo.

Enfrentado a Susana Díaz e Irene García, ninguneado en la Diputación, con una agrupación local que le apoya mayoritatiamente pero que tiene un peso político nulo en la provincia, ahora se le abre un frente en el Ayuntamiento al que solo se le ven dos salidas, y en las dos puede salir trasquilado.

La reprobación de Navarro ha sido cuanto menos precipitada porque no ha ocurrido ningún hecho relevante que la motive. El propio grupo socialista reconoció en el debate que el concejal merecía la reprimenda por un cúmulo de circunstancias, hasta cinco enumeró Juan Cantero en su exposición, pero ninguna de ellas por sí misma parece suficiente para un castigo de ese calibre.

David Navarro no es Manuel González Bauza. El ex concejal tenía dos problemas, su escasa capacidad, que le hizo perder competencias en la reforma del gobierno municipal, y que las explicaciones dadas en su propio partido sobre su relación con la empresa concesionaria de la limpieza no convencían ni a los suyos. Navarro, junto a Romay, son los mejores escuderos de José María González, los que le resuelven problemas al alcalde. Tendrán más o menos carencias pero con un Equipo de Gobierno escaso en número y brillantez son dos personas de las que no se puede prescindir.

Una vez consumada la reprobación de Navarro será el PSOE el que deba mover ficha. No será a corto plaza pero quedan dos años de gobierno municipal y la presión sobre el grupo socialista se va a ir incrementando para que tome la decisión de estabilizar el actual gobierno o cambiarlo. Y salvo sorpresa será una decisión que Fran González no podrá eludir.

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