Un repaso a La Canalla

Juan Antonio QuiñonesMientras escribo esto la televisión me recuerda que hoy (ayer para ustedes) se cumplen diez años de la explosión de la burbuja de las hipotecas subprime, aquel lejano estallido del que nos enteramos con la indiferencia propia del ignarante, del que no sabe que la onda expansiva le va a golpear en la cara pasados unos meses. Diez años ya desde que comenzó una crisis de la que nuestros políticos llevan también una década recordándonos que estamos saliendo.

Pero no quiero hablar de si estamos saliendo del túnel o entramos en otro, si la salida será en U o en V, que para eso está La Sexta Noche. En esta ocasión voy a referirme a otra crisis que nos pilla más cerca y que, aunque a muchos les pueda parecer ajena, nos afecta a la hora de crearnos una opinión de lo que nos rodea. Hoy un intruso va a hablar de la prensa gaditana, aunque eso me granjee alguna enemistad más de las que ya llevo en las alforjas, que no son pocas. Pero no crean, en este mundo en el que llevo poco más de un año también he hecho algunos amigos a los que, al menos por mi parte, considero compañeros.

Este verano está resultando desolador para los que nos dedicamos con más o menos acierto a informar de lo que ocurre. El cierre de Ingrasa y los 34 trabajadores que se van a ver en la calle de aquí a nada es el asunto más grave pero no es ni mucho menos el único que afecta a los que nos dedicamos a esto. La falta de sensibilidad que está demostrando el Grupo Joly es un clavo más en la cruz de estas familias que han dedicado su vida a una empresa. Clama al cielo que el director del Diario, el día que pregonaba el Trofeo de los Trofeos en el Ayuntamiento, se dirigiera a sus todavía compañeros cominándoles a que dejaran a un lado sus protestas porque ese no era el momento ni el lugar.

Mientras el director de un diario quedaba retratado de esta manera, el de la competencia nos regalaba este domingo un artículo en el que se quejaba que nuestra ciudad había perdido la elegancia de otros tiempos para entregarse a una horda de artistas de la tinta que se dedican a mancillar la piel de entusiatas voluntarios. Llegaba a afirmar que al verano gaditano le faltan fiestas elitistas al estilo de las que se celebran en Vistahermosa, Roche u otros enclaves de la burguesía local. Una oda al clasismo más altanero.

Los digitales también tenemos lo nuestro, sin ir más lejos vean en lo que se ha convertido Cádiz Directo. Un periódico que estuvo al borde la desaparición y que en esta segunda época parece que ha vuelto de entre los muertos con el sexto sentido en mode on. En Cádiz ha hadido fantasmas siempre, pero los que yo conocía eran de carne y hueso, al menos hasta que Cádiz Directo nos ha abierto los ojos para mostrarnos ese mundo paralelo que tenemos tan cerca. Y mientras David de la Cruz, su antiguo director, redactando notas de prensa y matando el gusanillo con un artículo semanal en La Voz del Sur. Un gran periodista desaprovechado.

Para terminar y en espera de alguna bofetada merecida que venga de vuelta ha sido una gran pérdida la salida de Paco Márquez de La Voz del Sur. Buen periodista y mejor persona que podía haber hecho grandes cosas con un periódico nuevo pero muy interesante y que en sus pocos meses de existencia es un referente para los que cada día aprendemos un poco más sobre esto.

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