El conjunto nazarí se impuso 1–2 con goles de Sola y Alcaraz, en un duelo en el que el Cádiz estrelló cuatro balones en la madera y vio la expulsión de Ocampo en el añadido

El Cádiz CF encajó la segunda derrota consecutiva tras caer por 1–2 ante el Granada en el Nuevo Mirandilla en un encuentro correspondiente a la 23ª jornada de LaLiga Hypermotion. El partido quedó condicionado por la máxima efectividad visitante y por la falta de acierto local, penalizado además por cuatro remates a la madera y varios errores defensivos en acciones decisivas.
El duelo comenzó con dominio territorial del Cádiz, que buscó un ritmo alto desde el inicio y empujó al Granada hacia campo propio. Pese a ello, fueron los visitantes quienes golpearon primero. En el minuto 10, Álex Sola aprovechó una acción embarullada en el área para marcar el 0–1 tras una secuencia con rechaces y una mala lectura defensiva de la zaga amarilla. El tanto reforzó el plan nazarí, basado en un bloque medio-bajo, orden y transiciones rápidas.
A pesar del golpe, el Cádiz reaccionó con insistencia y ocasiones. García Pascual y Ontiveros protagonizaron los primeros avisos, pero la madera se convirtió en protagonista: hasta tres veces en la primera mitad estrellaron los gaditanos el balón en el poste, alimentando una sensación de injusticia competitiva por volumen de llegadas frente al escaso bagaje ofensivo visitante. Al descanso, el 0–1 premiaba la eficacia granadina y castigaba la falta de acierto local.
En la reanudación, el conjunto de Gaizka Garitano mantuvo su plan ofensivo. Ontiveros y Cordero generaron superioridades por dentro y por fuera, mientras que Diakité sostuvo al equipo en la medular. La recompensa llegó en el minuto 60, cuando García Pascual empujó a la red un centro raso desde la izquierda para establecer el 1–1. El empate devolvía justicia a lo visto sobre el césped y encendía al público del Nuevo Mirandilla.
Sin embargo, la reacción quedó neutralizada apenas cuatro minutos después. Un error en salida, seguido de una acción defensiva tardía de Jorge Moreno dentro del área, terminó en penalti. Rubén Alcaraz transformó la pena máxima para firmar el 1–2 con mucha calma ante Víctor Aznar. El centrocampista, que regresaba a Cádiz tras su etapa en el club amarillo, se convirtió en uno de los nombres propios del encuentro.
Garitano movió el banquillo en busca de energía ofensiva con la entrada de De la Rosa, Ocampo, Martí y Álex Fernández. El Cádiz rozó el empate en el minuto 71 en una acción de Iza Carcelén que volvió a morir en el poste, completando un partido maldito para el conjunto local en términos de finalización. El Granada, por su parte, gestionó la ventaja desde el orden defensivo y la inteligencia táctica, incluso disponiendo de una ocasión clara en el añadido con un disparo al larguero de Rodelas.
El tramo final quedó condicionado por la expulsión directa de Brian Ocampo en el tiempo añadido tras una acción en la banda que elevó la tensión en la grada. Con un jugador menos y el reloj en contra, el Cádiz no pudo generar una última ocasión clara y el partido murió con victoria visitante.
En el plano individual, García Pascual fue el jugador más determinante del Cádiz por su incidencia en el gol y su movilidad constante en ataque. En el Granada destacaron Rubén Alcaraz, que marcó y manejó los ritmos, y Álex Sola, protagonista en el marcador y en duelos ofensivos. En clave estadística, el encuentro dejó una fotografía elocuente: 61% de posesión local, 17 tiros del Cádiz por 13 del Granada y un total de 4 postes para los amarillos frente a la máxima efectividad visitante.
La derrota frena la dinámica del Cádiz, que encadena dos tropiezos consecutivos y se aleja de la zona alta en una jornada en la que tenía opciones de recortar distancia con los puestos de playoff. El Granada, por su parte, firma un triunfo de alto valor competitivo a domicilio y refuerza sus aspiraciones de meterse en la pelea por el ascenso tras un inicio irregular.







