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Carnaval

La tercera sesión de semifinales del COAC 2025 brilla con crítica social, humor irreverente y un popurrí cargado de emoción

La tercera sesión de semifinales del COAC 2025 estuvo marcada por la fusión de crítica social y un humor irreverente que conectó con el público desde el primer compás. El coro ¡Qué barbaridad! arrancó con una actuación potente, en la que, a través de tangos, denunciaron temas como la violencia en Palestina y la censura religiosa. Aunque su popurrí perdió algo de fuerza a medida que avanzaba, su mensaje impactó al público.

La chirigota Los Butaneros: Chirigota de Cai/CDC se llevó la ovación del público con su humor ácido y su visión mordaz sobre la sociedad actual. En sus pasodobles, abordaron temas como la salud mental y el machismo en la educación familiar, mientras que los cuplés ofrecieron dosis de irreverencia, como el de OnlyFans y otro sobre joyas hechas con restos de difuntos. La conexión con la audiencia fue palpable, y la interpretación se sintió enérgica en todo momento.

Por su parte, la comparsa La Chulita sorprendió con un mix entre crítica social y poesía. En su primer pasodoble, atacaron los recortes en sanidad impulsados por el presidente de la Junta de Andalucía, mientras que el segundo fue una emotiva pieza dedicada a sus hijos. Aunque su popurrí, cargado de influencias tribales, fue un buen intento de fusionar diversos estilos, no consiguió consolidar la actuación en su totalidad.

El coro El Gallinero destacó por la combinación de la tradición gaditana con una mirada hacia los problemas sociales contemporáneos, abordando temas como los discursos de odio y la defensa de la identidad local. A pesar de un par de cuplés más flojos, su popurrí, cargado de influencias musicales diversas, fue uno de los momentos más brillantes de la sesión.

La chirigota Apartamentos Turísticos Juani Wainjaus apostó por una propuesta creativa, presentando al personaje principal con una crítica humorística sobre la turistificación de Cádiz. Aunque la actuación tuvo altibajos, el juego con los cuplés, especialmente el de los restos de difuntos, destacó por su ironía y frescura, logrando momentos de gran conexión con el público.

En la comparsa El Cementerio, la emotividad y la crítica se fusionaron en una actuación que denunció los recortes en la Ley de Dependencia y la pérdida de las peñas gaditanas. El popurrí final fue un grito de esperanza, destacando la necesidad de un resurgir cultural y social para la ciudad, y logró dejar una fuerte impresión en el público.

Finalmente, la chirigota Los Cagones desplegó todo su humor gaditano con una actuación cargada de crítica social. Sus cuplés y pasodobles abordaron la política local y la situación social, y aunque su estructura fue más clásica, la frescura de su propuesta logró captar la atención del público, quienes se sintieron identificados con su mensaje.

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