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El cuarteto cordobés regresa al Falla con un pase flojo y humor de estereotipo que no convence

“El despertar de la fuerza. Abre el ojete”, regreso del cuarteto de David Reyes, ofreció un sainete político simpático pero sin vuelo, con chistes básicos y falta de ritmo competitivo

El cuarteto “El despertar de la fuerza. Abre el ojete”, procedente de Córdoba y dirigido por David Reyes, regresó al Gran Teatro Falla tras dos concursos sin participar. La agrupación construyó un sainete político en el que cinco personajes —el izquierdista, el de derechas, el monárquico, el “obrero-mimo” y un vendedor africano— intentaban formar un partido político de consenso. La idea tenía margen humorístico, pero el desarrollo quedó atrapado en chistes de estereotipo, repetición mecánica y ausencia de verdadero remate carnavalesco.

La parodia inicial situó la acción entre Paco —izquierdista caricaturizado, con acento bolivariano y moralina social— y Santiago, español “de bien” que presume de ser de derechas hasta en la autovía. La escena jugó a colocar ambos extremos ideológicos en tono amable para terminar buscando un imposible punto intermedio. A partir de ahí se incorporaron nuevos personajes: Juan, monárquico militante que convierte cualquier frase en apologeta borbónica; Ramón, mimo que “trabaja en un banco” pero en realidad en un banco de la calle; y Macuto, vendedor africano de discos y camisetas del Real Madrid, con acento paródico y remates de “penaltis” al tocar la elástica.

El problema del pase fue doble: por un lado, un humor excesivamente apoyado en clichés y frases fórmulas; por otro, una construcción muy poco gaditana en su lógica interna. El cuarteto no gestionó el ritmo del gag ni aprovechó la capacidad del género para el absurdo estructural. La parodia avanzó más por acumulación que por ingenio, y el texto abusó del recurso del “más que tú” y del “tú más”, agotado ya en los primeros minutos.

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Los momentos de mayor respuesta del público llegaron cuando Macuto empezó a interactuar con la escena comercial —vender discos, camisetas o “banderas del pollo”—, y cuando el monárquico elevó el tono tras escuchar “¿y por qué no te callas?”. El Falla, indulgente en preliminares, respondió con simpatía, aunque la crítica especializada vio falta de precisión, de remate y de oficio.

La tanda de cuplés se presentó en formato meta: los personajes discutían sobre cómo debe hacerse un cuplé, desde los trenes con retraso hasta el apagón eléctrico nacional. El recurso funcionó mejor en lo formal que en lo humorístico, con remates que volvieron a los mismos lugares comunes: “la culpa es de Pedro Sánchez”, “nadie cobra nómina”, “pocas luces en la monarquía”. Lo más afinado de la tanda fue, paradójicamente, la idea de la imposibilidad de consenso incluso para cantar un estribillo, que terminó siendo el verdadero chiste del bloque.

El tramo final retomó la línea política para cerrar el fichaje de Macuto como símbolo multicultural del nuevo partido. El guiño no encontró desarrollo y el apartado musical quedó únicamente para el tema libre, interpretado con corrección y con una letra que soñaba con “gobernar” a Cádiz pero que asumía la partida perdida. Fue un cierre simpático pero insuficiente para revertir la tónica de la actuación.

En la parte interpretativa, el cuarteto acusó problemas de coordinación, falta de proyección vocal y dificultades de escucha en varios tramos. El gag del mimo se apoyó en la contorsión física, con resultados irregulares, y la figura del monárquico —quizá la más definida— sostuvo el ritmo en más de una ocasión gracias al contraste con los extremos políticos que lo rodeaban. Aun así, el pase careció de tempo y de ritmo interno, dos claves que separan lo amable de lo competitivo en esta modalidad.

El balance final deja al cuarteto cordobés más cerca de la simpatía que del concurso. El regreso —respetable siempre en cualquier modalidad— no encontró una fórmula ni un humor que conecte con el nivel actual del género, mucho más exigente tras años de evolución y tras el salto cualitativo del cuarteto gaditano en contenidos, dicción y escritura. A falta de revoluciones mayores, el proyecto parece condenado a quedar en preliminares, con la duda de si este regreso servirá de transición hacia un planteamiento más competitivo en próximos certámenes.

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El cuarteto “El despertar de la fuerza. Abre el ojete” regresó al COAC 2026 con un pase flojo y humor básico que no convenció al Falla.

Etiquetas
COAC 2026, cuarteto, Córdoba, preliminares, Carnaval de Cádiz, Gran Teatro Falla

Frase objetivo
cuarteto “El despertar de la fuerza. Abre el ojete” en el COAC 2026























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