‘Los fantasmas’ del Principito firman pasodobles de nivel pero no consolidan un tipo que se diluye en escena
La comparsa gaditana presentó una propuesta con buena factura musical y dos letras de interés —cantera y denuncia a la Iglesia—, pero con un concepto poco definido que resta fuerza al conjunto en un COAC 2026 muy competitivo
La comparsa ‘Los fantasmas’, obra del gaditano David Domínguez “el Principito”, compareció en las preliminares del COAC 2026 con una propuesta de corte clásico que destacó por la solidez en los pasodobles y la madurez interpretativa del grupo, aunque dejó dudas en la construcción del tipo y en el desarrollo del repertorio. Tras su paso por el Falla en 2025 con ‘¡Si alguno quiere guerrilla!’, el autor volvió a presentarse ante un público que lo tiene identificado como representante de una generación intermedia que busca consolidarse en la modalidad.
El telón descubrió una azotea nocturna con Cádiz al fondo y una formación caracterizada como almas en pena. La presentación introdujo la tesis del tipo: no se trataba de fantasmas que asustan, sino de personajes que “dan vergüenza ajena” por su capacidad para aparentar, presumir o engañar. Conceptualmente, la idea circulaba entre la crítica social y el costumbrismo, pero no terminó de fijarse en una dramaturgia clara que vertebrara el resto del repertorio, algo que pesaría más adelante.
El primer pasodoble fue el punto más emotivo del pase. El texto giró en torno a la experiencia de una niña en la cantera, su enamoramiento progresivo del Carnaval y la constatación de que cada vez son más las mujeres que se forman en juveniles y dan el salto a adultos. El grupo defendió la letra con afinación y sin excesos y obtuvo una buena recepción del público. La ciudad recoge desde hace años este debate —la normalización de la presencia femenina en la fiesta— y el Principito supo abordarlo con elegancia y sin paternalismo.
El segundo pasodoble elevó el nivel crítico con una denuncia frontal al que fuera obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, tras las informaciones relativas a abusos sexuales a un menor conocidas el pasado otoño. La letra apeló directamente al Nazareno para pedir justicia y remató con un mensaje contundente sobre el daño causado. En un concurso donde muchas letras prefieren el rodeo, la entrada seca a un asunto complejo otorgó valor añadido al pase.
El problema llegó con la tanda de cuplés, claramente por debajo del resto del repertorio. Los temas —Feijóo y el recuento, Trump y el secuestro del alcalde Bruno García— encontraron el chiste pero no el remate, y el estribillo, pese a aclarar el sentido del concepto (“fantasma” como fanfarrón y prometedor incumplido), no terminó de subir. En una eliminatoria con chirigotas agresivas en idea y actualidad, esto penaliza menos en comparsa, pero suma poco.
El popurrí confirmó la sensación de indefinición del tipo. La pieza alternó pasajes líricos —soñadores, costumbristas y con aire romántico— con cuartetas de crítica política y guiños locales, pero sin un hilo dramático que unificara la tesis expuesta en la presentación. El resultado fue correcto en interpretación —el Principito ha ganado empaque vocal y cohesión coral en los últimos años—, pero sin sello ni mordiente. Lo más destacado llegó en los fragmentos dedicados a Santa María y al barrio, donde la comparsa se mostró cómoda y emocionalmente reconocible.
Musicalmente, la agrupación confirmó la evolución iniciada en 2025: afinación estable, empaste trabajado y gusto por el fraseo medido. No hubo excesos ni apuestas rítmicas arriesgadas, pero sí una solvencia que el público agradece. La comparsa suena mejor que hace dos años, aunque resulta menos sorprendente. La transición del Principito desde la experimentación de sus inicios hacia un molde más clásico se aprecia con claridad y deja una doble lectura: gana fiabilidad, pierde singularidad.
En clave de concurso, la propuesta se mantiene competitiva para cuartos por la fortaleza de sus pasodobles y la madurez interpretativa del grupo. Para fases superiores, necesitaría crecer en concepto y en cuplés, dos aspectos decisivos en una edición especialmente cargada de autorías fuertes y regresos esperados. De momento, ‘Los fantasmas’ queda como comparsa sólida, seria y sin caídas, pero también sin el golpe diferencial que separa a las aspirantes a semifinales de las que se quedan en la primera criba.



















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