Puerto Real habilita módulos de aseo para las familias del edificio Miramar afectadas por el incendio de noviembre
El contrato de emergencia permitirá disponer durante seis meses de duchas y aseos mientras se reparan los bajantes y se restablece el suministro de agua

El Ayuntamiento de Puerto Real ha habilitado módulos de aseo provisionales para las familias del edificio Miramar, en el barrio del Río San Pedro, que permanecen sin suministro de agua desde el incendio del garaje comunitario registrado el pasado 20 de noviembre de 2025. La instalación se formaliza a través de un contrato de emergencia con una duración inicial de seis meses, prorrogables otros seis en caso necesario.
El incendio provocó daños estructurales en el inmueble, obligó a apuntalar zonas para evitar riesgos y generó una división entre áreas con distinto grado de afectación. Las llamas deterioraron también los bajantes del edificio, lo que ocasionó filtraciones directas al garaje cuando se utilizaba el agua en los pisos. La comunidad de propietarios solicitó entonces el corte del suministro, que fue ejecutado por la empresa gestora, dejando a 124 viviendas sin agua corriente ni saneamiento.
Desde los primeros días tras el siniestro, el Ayuntamiento habilitó la Sala de Barrio para cubrir necesidades básicas de duchas y aseos de los afectados. Posteriormente se instalaron grifos exteriores para la recogida de agua y se contrataron aseos químicos, servicio que finalmente asumió la comunidad y que dejó de abonarse el 7 de enero, lo que dejó nuevamente a los vecinos sin recursos sanitarios temporales.
El nuevo contrato municipal incorpora dos módulos completos, uno masculino y otro femenino, con duchas, inodoros y lavabos, ubicados junto al edificio. Estos recursos complementan el uso de la Sala de Barrio, que continuará disponible para los residentes mientras se prolongue la situación.
Paralelamente, la comunidad de propietarios ha recibido los tubos necesarios para la reposición de los bajantes dañados. La empresa encargada de la reparación prevé iniciar su instalación de forma inmediata, lo que permitiría recuperar progresivamente la normalidad en el acceso a agua y saneamiento en las próximas semanas. La resolución definitiva dependerá del avance de las obras privadas y de la gestión de las aseguradoras implicadas.
El Ayuntamiento sostiene que la actuación municipal se produce en un contexto de excepcionalidad, dado que más de un centenar de familias se encuentran sin acceso a un servicio básico desde hace casi dos meses. La administración local subraya que el origen del problema es de carácter privado, pero considera necesario garantizar soluciones temporales para aliviar el impacto en la vida diaria del vecindario mientras se completan las reparaciones.
El incendio del garaje del edificio Miramar generó además una estructura de respuesta cofinanciada entre servicios públicos y comunidad de propietarios, que ha ido ajustándose conforme se prolongaba la situación. Las primeras semanas se centraron en evitar riesgos estructurales y garantizar puntos mínimos de acceso al agua, mientras que el despliegue actual busca establecer condiciones más estables de higiene y sanidad.
El caso pone de manifiesto la complejidad de las situaciones en las que un siniestro en un inmueble privado deriva en carencias de servicios esenciales durante periodos prolongados. En este tipo de escenarios, la coordinación entre administraciones, aseguradoras y comunidades de propietarios resulta determinante para acelerar soluciones y reducir la afectación social.
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