‘Kay’, una chirigota joven y debutante que no logra encajar su propuesta en el COAC 2026
El grupo gaditano presentó un tipo de músicos callejeros con intención poética y discurso sociocultural, pero con notables problemas de métrica, musicalidad y coherencia que lastraron su estreno en el Gran Teatro Falla
La chirigota ‘Kay’, procedente de Cádiz y debutante en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, compareció en el Gran Teatro Falla con una propuesta construida sobre la figura del músico callejero y el universo cultural alternativo de la ciudad. La autoría de letra corresponde a Enrique Antonio Álvarez González, la música a José Manuel Arques Bernabéu, la dirección a Cristian Loaiza Aparicio y la representación legal al propio Álvarez. El grupo no participó en el certamen en 2025.
La agrupación acudió al Falla con un conjunto muy reducido —nueve componentes— y con un tipo que remitía a músicos urbanos que interpretan en la calle. La idea permitía lectura social y reivindicativa sobre temas como el acceso a la vivienda, la ciudad turística y la precariedad cultural. La presentación, de corte poético y con referencias musicales y literarias, introdujo esa línea discursiva con una mezcla de lirismo y denuncia. El público comprendió el planteamiento general de la escena, aunque sin grandes reacciones en el patio de butacas.
El repertorio evidenció el principal problema competitivo del grupo: la ausencia de una construcción humorística clara, elemento indispensable en la modalidad. El primer pasodoble abordó la situación de personas sin hogar en Cádiz y la muerte de dos de ellas durante una ola de frío reciente. El enfoque fue serio y sensible, aunque más cercano al relato social que al humor costumbrista habitual del género. La letra se apoyó en un registro poético y nostálgico, con evocaciones urbanas y musicales, pero sin giro humorístico ni remate.
El segundo pasodoble intensificó el perfil poético y planteó una reivindicación cultural sobre la lengua andaluza a través de referencias literarias. La comparsa hizo desfilar a poetas y términos de la tradición con una defensa explícita de la identidad cultural. Sin embargo, la pieza mantuvo un lenguaje de alta abstracción que desconectó parcialmente de la sala y no encontró el tono del género.
En el apartado musical, la chirigota se encontró con dificultades más serias: falta de métrica en varias secciones, entradas descoordinadas, afinación irregular y un ritmo dislocado que impedía entender el discurso. En varios pasajes quedó patente que cada componente avanzaba a su propio compás, lo que profundizó el desconcierto del público. En una modalidad en la que el chiste necesita respiración, remate y tempo, este fallo estructural resulta especialmente penalizante.
Los cuplés ofrecieron el momento más celebrable del pase. El grupo recurrió a un humor directo que encontró conexión con la sala en un cuplé dedicado a Julio Iglesias, que fue recibido con aplausos y sonrisas. En el tramo restante se alternaron chistes costumbristas y bastinazos, con resultados dispares, pero en cualquier caso más eficaces que los pasodobles. Aun así, el conjunto no logró generar una identidad humorística propia ni una línea clara que sostuviera el repertorio.
El popurrí llevó el tipo a su máxima expresión, con lecturas musicales, amores imposibles, referencias urbanas y estética de bohemia gaditana. La letra insistió en la dimensión poética del personaje, pero mantuvo los mismos problemas de métrica y ritmo que en los pasodobles. El público valoró el esfuerzo interpretativo del grupo para defender la pieza, aunque sin obtener grandes reacciones.
En clave competitiva, la chirigota se sitúa en la franja baja de la modalidad. La autoría mostró intención, sensibilidad cultural y voluntad de discurso, pero no dispuso de las herramientas musicales, humorísticas ni estructurales necesarias para competir en un año donde la modalidad está presentando niveles altos de solvencia tanto en Cádiz como en otros puntos de Andalucía. El concurso está premiando repertorios cerrados, ritmo eficaz, popurrí bien construido y humor reconocible; la propuesta de ‘Kay’ no llegó a ninguno de esos niveles.
La agrupación recibió el aplauso cálido de un público que reconoció el esfuerzo de un grupo joven que pisa por primera vez un escenario que impone y exige. En términos estrictamente competitivos, el pase a cuartos se antoja muy improbable.






















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