La comparsa ‘El jovencito Frankenstein’ reivindica la identidad juvenil y política en su estreno en el COAC 2026
La agrupación de Nono Galán exploró la construcción de identidad a través de la herencia familiar, con pasodobles feministas y de crítica a la ultraderecha juvenil y un popurrí de mensaje generacional
La comparsa gaditana ‘El jovencito Frankenstein’ debutó en las preliminares del COAC 2026 con una propuesta que articula la identidad juvenil como un ensamblaje de herencias familiares, culturales y políticas. Con letra de Antonio Galán Obregón, música y dirección de Miguel Antonio Novo Martínez y representación legal de Juan Carlos Domínguez Alcántara, el grupo regresó al concurso de adultos tras tres años de ausencia de la autoría en esta modalidad, con el antecedente inmediato del primer premio juvenil obtenido en 2025 con ‘Generación Z’.
La presentación estableció la tesis del repertorio: el joven Frankenstein no es un monstruo resucitado en un laboratorio, sino un sujeto construido con “retales familiares”, con los hilos de su padre y su madre, y las herencias emocionales que conforman su carácter. La escenografía colgó retales de la vara y el vestuario incorporó materiales irregulares para reforzar la idea de ensamblaje. La comparsa declaró que esa mochila heredada puede contener rencores, problemas o tradiciones, pero también coraje, dignidad y memoria.
El primer pasodoble planteó un retrato feminista centrado en la figura de la abuela. La letra describió a una mujer de más de setenta años que, tras una vida vinculada al machismo doméstico, encuentra en la vejez un espacio de liberación: se viste de violeta, acude a manifestaciones del 8M y socializa en la plazoleta. La copla reivindicó la conquista tardía de derechos en una generación que vivió el maltrato y la violencia en silencio, en tiempos sin conciencia institucional ni respaldo social. La retransmisión destacó el enfoque generacional al situar el feminismo no en la militancia joven sino en la memoria doméstica.
El segundo pasodoble desplazó la mirada hacia el ámbito universitario y la influencia de la ultraderecha en jóvenes. La letra calificó como “fantoche” a un personaje que recorre universidades para difundir discursos reaccionarios sin frontalmente nombrarlo, en una referencia que la retransmisión vinculó al auge electoral juvenil detectado en encuestas recientes. En la copla se señaló la tensión entre precariedad cultural y adoctrinamiento político, con Andalucía como sujeto que “encierra tanto daño” en la caricaturización que se hace de ella desde ciertos discursos.
En los cuplés, la agrupación jugó con la actualidad política y el imaginario local. El primero abordó la figura de los “desokupas” con guiños al líder de Vox Santiago Abascal y remate vinculado a la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. El segundo fue una pieza más coral con referencias a la playa de La Caleta, la gastronomía, la identidad gaditana y un tramo final centrado en personalidades políticas como Isabel Díaz Ayuso, Uxue Barkos y Benjamin Netanyahu, con deseos satíricos dirigidos a cada uno. La retransmisión destacó el remate alusivo a que Pedro Sánchez no aparecía en la letra “para no pisarle el tema al Pastrana”, en referencia a la comparsa programada en la última función de preliminares.
El popurrí desarrolló el conflicto identitario desde un enfoque autobiográfico: el joven protagonista está hecho con “trozos familiares” que incluyen el coraje de la madre, la dignidad de la abuela, la memoria del trabajo del abuelo y las migraciones internas de la familia desde la sierra hacia Cádiz. La letra insistió en que esa mezcla desafía la pregunta “¿de dónde eres?”, concluyendo con la idea de que nacer en Cádiz no cancela las capas de identidades previas. También se aludió a la precariedad educativa y laboral de las últimas generaciones, con una crítica directa al itinerario de “dos máster y un contrato en el McDonald’s”.
El bloque final reivindicó la cantera como motor creativo y afectivo, mencionando libretos familiares, cintas antiguas y el aprendizaje hecho desde la infancia en chirigotas y comparsas juveniles. La referencia al “plan B para volver” se interpretó como la posibilidad de regresar al Falla cuando la vida adulta lo permita. El cierre remató la idea de Frankenstein como ensamblaje identitario y no como monstruo, afirmando que el personaje “revivió” a través de la escritura y la música.
En lo musical, la comparsa optó por una línea melódica clásica, con tempo moderado y ausencia de dramatización excesiva. La retransmisión subrayó la influencia reconocible del grupo juvenil ‘Principito’ en el fraseo y el uso de voces jóvenes con un diseño armónico de corte tradicional. La recepción del teatro fue favorable, especialmente en los pasodobles, y el grupo abandonó escena entre celebraciones visibles de componentes muy jóvenes.

















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