La comparsa ‘La Camorra’ irrumpe con una crítica frontal a la Iglesia en los cuartos del COAC 2026
La comparsa gaditana liderada por Marta Ortiz plantea en los cuartos del COAC 2026 un repertorio ideológico, feminista y sin concesiones en el Gran Teatro Falla, con un discurso sólido que prioriza el mensaje sobre la lírica
La comparsa gaditana ‘La Camorra’ regresó al escenario del Gran Teatro Falla para afrontar su actuación en la fase de cuartos de final del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas 2026 con una propuesta tan coherente como incómoda. Con letra y música de Marta Ortiz Deusto y dirección de María Otero Ramos, el grupo volvió a situar la crítica social y política en el centro del repertorio, confirmando las sensaciones generadas en su estreno y entrando de lleno en la pelea competitiva.
El tipo presenta a las componentes como distintos estamentos del clero, construyendo una metáfora clara de la Iglesia entendida como una gran empresa que gestiona fe, poder y dinero. Desde la presentación, el mensaje se expone sin ambages: una institución que predica unos valores mientras practica otros muy distintos. El arranque es directo y contundente, renunciando a cualquier rodeo estético para dejar clara la línea ideológica del repertorio desde el primer minuto.
La presentación desgrana, a través de los mandamientos, una enumeración de contradicciones históricas y morales atribuidas a la Iglesia como institución, con referencias explícitas a la represión franquista, a los privilegios económicos y a los abusos silenciados. El bloque cumple su función de situar al espectador en el universo crítico de la comparsa, priorizando el contenido frente al lucimiento musical.
Los pasodobles constituyen uno de los ejes centrales del pase. El primero establece una contraposición simbólica entre la figura de Federico García Lorca, asesinado y enterrado en una fosa común, y José María Pemán, con sepultura de honor en la Catedral de Cádiz. A partir de esa paradoja, la letra deriva hacia una crítica a la Transición española, planteada como un proceso no rupturista que permitió la pervivencia de estructuras y discursos del franquismo. La copla, densa y cargada de referencias, denuncia el auge de mensajes fascistas entre jóvenes y la falta de una respuesta institucional contundente. Es una letra dura, sin concesiones, que apuesta más por el impacto intelectual que por la emoción inmediata.
El segundo pasodoble aborda la ausencia de mujeres cargadoras en la Semana Santa gaditana, partiendo del caso de una mujer que denunció la presencia de un maltratador con sentencia firme en una cuadrilla. La copla cuestiona la coherencia de una institución que excluye a las mujeres de determinados espacios mientras tolera conductas violentas. Aunque el planteamiento rompe parcialmente con el tipo, el mensaje conecta con la crítica estructural a la Iglesia y refuerza el enfoque feminista del repertorio, generando una respuesta clara del público.
La tanda de cuplés se aleja del humor tradicional para funcionar como dardos ideológicos. Ambos están dirigidos al Yuyu, con alusiones a coincidencias conceptuales y a la presentación de un libro de Juan Manuel Moreno Bonilla. El segundo cuplé remata con una imagen exagerada y ácida en torno a la fecundación por un palomo, más provocadora que cómica. Son piezas que cumplen como elementos de carga política, pero que apenas buscan la risa franca.
El popurrí es el bloque más ambicioso y también el más exigente para el espectador. A lo largo de su desarrollo, la comparsa dispara contra múltiples frentes: la influencia de la Iglesia en un Estado que se define como aconfesional, los privilegios fiscales, la educación concertada, el control sobre el cuerpo de las mujeres y el uso del miedo y la culpa como herramientas de poder. El mensaje es constante, denso y sostenido, con escasos momentos de alivio lírico o emocional, lo que refuerza la sensación de discurso compacto pero también puede generar saturación.
En el apartado interpretativo, ‘La Camorra’ se muestra firme y comprometida. El grupo sostiene un repertorio de gran exigencia textual con seguridad y convicción, poniendo el acento en la claridad del mensaje. La musicalidad queda en un segundo plano frente al contenido, una elección consciente que define la personalidad de la propuesta.
La actuación de ‘La Camorra’ en los cuartos del COAC 2026 consolida a una comparsa con identidad propia y un discurso reconocible. Su valentía temática y su mirada feminista y política la convierten en una propuesta incómoda y punzante, más centrada en el fondo que en la forma. Un pase sólido y coherente, con argumentos reales para estar arriba, aunque con el riesgo asumido de anteponer el mensaje a la emoción y a la poesía.




















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