- Publicidad -
Carnaval
Carnaval

El caminito de vuelta convierte el Día de Muertos en un canto de amor a Cádiz en el COAC 2026

La comparsa gaditana emociona en el Gran Teatro Falla con un repertorio de gran fuerza vocal y simbólica, inspirado en la cultura mexicana y en la identidad andaluza

La comparsa El caminito de vuelta, procedente de Cádiz, firmó en el COAC 2026 una de las actuaciones más sugerentes de la modalidad al trasladar al escenario del Gran Teatro Falla el universo simbólico del Día de Muertos mexicano. Con letra de Cristian Martín Peña, Fernando Núñez Pereira y Francisco Javier Tizón Torres, música de Sergio Fernández Romero, Ismael Saucedo Juliá y el propio Tizón, y dirección de Sara Tizón Martín, la agrupación regresó al concurso tras su participación en 2025 como La selva con una propuesta madura, cohesionada y de notable carga emocional.

Desde la presentación, el grupo se mostró caracterizado como catrinas que regresan del más allá para reencontrarse con sus amores, utilizando esa idea del retorno como hilo conductor del repertorio. El tipo, lleno de color y detalle, destacó por un cuidado trabajo de maquillaje, coronas florales y referencias visuales tanto a la cultura mexicana como a Cádiz, con guiños al propio Gran Teatro Falla integrados en la escenografía. Todo ello sirvió de soporte a un inicio musical potente, con una afinación y una proyección vocal que marcaron el tono de la actuación.

El primer pasodoble, ya conocido de fases anteriores, funcionó como carta de amor a Cádiz. Desde la mirada de una voz llegada de Jalisco, la letra describió el impacto de descubrir la ciudad en una noche de difuntos, presentando a Cádiz como un lugar capaz de devolver la vida incluso a quienes vienen del otro mundo. El texto combinó referencias a enclaves como Santa María del Mar con una exaltación sentimental que conectó con el público por su delicadeza y coherencia temática.

- Publicidad -

El segundo pasodoble, inédito en esta fase, supuso uno de los momentos más reivindicativos de la actuación. La comparsa trazó un paralelismo entre la lucha del pueblo mexicano y la historia de Andalucía, lanzando un llamamiento a no dejarse arrebatar la tierra ni la identidad. La letra apeló directamente a los andaluces para que no se duerman ante la especulación y la pérdida de derechos, cerrando con una clara referencia al pensamiento de Blas Infante y a la necesidad de despertar social. El mensaje, directo y bien estructurado, se apoyó en una interpretación intensa que reforzó su impacto.

En los cuplés, la comparsa rebajó el tono reivindicativo para mostrar una faceta más cercana y humorística. El primero giró en torno a las preocupaciones cotidianas de crecer y asumir responsabilidades, mientras que el segundo encontró su remate en el entierro de la caballa, jugando con la confusión entre un funeral y una tradición carnavalesca gaditana. Ambos cuplés funcionaron por contraste con el peso conceptual del resto del repertorio y ayudaron a equilibrar la propuesta.

El popurrí cerró la actuación reforzando la idea del viaje de ida y vuelta entre México y Cádiz. La letra fue hilando recuerdos, símbolos de libertad y paralelismos entre ambas tierras, subrayando que, pese a la distancia cultural y geográfica, existe una conexión profunda entre pueblos que han sabido cantar sus penas y sus luchas. El tramo final, rematado con referencias al mariachi y al regreso constante que sugiere el propio título de la comparsa, dejó una sensación de cierre redondo y coherente.

El caminito de vuelta se consolidó así como una comparsa que ha sabido unir estética, mensaje y música en una propuesta reconocible y bien defendida. Una actuación que destacó tanto por la potencia de sus voces como por la claridad de un discurso que convierte el regreso en metáfora de identidad, memoria y amor por Cádiz.


















- Publicidad -

Contenido recomendado

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba