El coro A pico y pala convierte la cantera en un alegato social en el COAC 2026
La agrupación gaditana firma un repertorio combativo y reflexivo que pone el foco en la educación, la salud mental y la protección de la infancia
El coro juvenil A pico y pala, procedente de Cádiz, dejó en el Gran Teatro Falla una de las propuestas más densas y comprometidas del COAC 2026 dentro de la cantera. Con un discurso claramente articulado y una línea ideológica definida, la agrupación volvió a demostrar que el formato coral también es un vehículo idóneo para la reflexión social y política cuando se sostiene en un repertorio coherente y bien defendido.
Desde la presentación, el coro construyó una metáfora clara alrededor de la infancia y la juventud como “piedras” que deben ser cuidadas y pulidas, no explotadas ni ignoradas. La idea de “picar y palear” se convirtió en hilo conductor del repertorio, asociada al esfuerzo colectivo, al aprendizaje lento y a la responsabilidad de los adultos frente a las nuevas generaciones. El mensaje se expuso con claridad desde el inicio, marcando un tono serio que se mantuvo durante toda la actuación.
El primer tango profundizó en el papel de la educación como herramienta de emancipación. La letra cuestionó el modelo educativo heredado de la Ilustración, denunciando un sistema que, según el coro, ha sido diseñado para reproducir conocimiento sin espíritu crítico. Lejos de una defensa idealizada de la escuela, el texto planteó una crítica directa a la enseñanza memorística y a la falta de espacios para el cuestionamiento, señalando el peligro que supone una juventud que aprende sin comprender ni reflexionar.
El segundo tango fue uno de los momentos más impactantes del pase, centrado en la salud mental infantil y juvenil. Con un mensaje directo y sin ambigüedades, el coro reclamó atención real a problemas como la ansiedad y denunció la banalización del sufrimiento psicológico por parte de muchos adultos. La letra insistió en que el dolor emocional no es una debilidad y lanzó una acusación contundente contra la indiferencia social, vinculando la falta de apoyo a consecuencias irreversibles. El planteamiento, duro pero argumentado, conectó con una de las grandes preocupaciones actuales dentro y fuera del Carnaval.
En los cuplés, el coro introdujo referencias a la precariedad laboral y a la falta de oportunidades para los jóvenes formados, con ejemplos cercanos y reconocibles. Aparecieron alusiones a la emigración forzada, al enchufismo y a la frustración de quienes, pese a su preparación, no encuentran un futuro estable. Todo ello se integró en el discurso general sin romper la coherencia temática del repertorio.
El popurrí amplió el foco hacia una crítica global del mundo contemporáneo. La infancia volvió a situarse en el centro del relato, ahora desde una perspectiva internacional, con menciones a conflictos armados, desigualdades económicas y la instrumentalización política de los derechos humanos. La letra cuestionó la doble moral de las potencias occidentales y denunció cómo los intereses geopolíticos se imponen al bienestar de los menores en distintas partes del planeta. El cierre reivindicó una educación basada en la empatía, la libertad de pensamiento y el cuidado emocional como única vía para construir una sociedad más justa.
Con letra de Jesús García García, música de Joaquín Ballester Román e Isaac Lavi Márquez y dirección del propio Ballester, A pico y pala consolidó en el COAC 2026 una propuesta coral de fuerte contenido social. Su actuación destacó por la claridad del mensaje, la coherencia del repertorio y la valentía de abordar temas complejos desde la cantera, reafirmando al coro como una de las voces más comprometidas de la edición.
























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