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Los Invisibles firma un pase honesto y comprometido en semifinales del COAC 2026, pero sin el golpe definitivo

La comparsa de Manuel Cornejo defiende una propuesta social y literaria de gran sensibilidad en semifinales del COAC 2026, sostenida por el grupo y la musicalidad, aunque con dificultades para concretar su idea

La comparsa Los Invisibles, de Cádiz, volvió a pisar las semifinales del COAC 2026 con una propuesta reconocible dentro del universo creativo de Manuel Cornejo. Tras quedarse a las puertas de la Gran Final el pasado año con Los poderosos, el grupo regresaba al Teatro Falla con una idea ambiciosa, de fuerte carga social y planteamiento alegórico, que encontró sus principales apoyos en el nivel vocal del grupo y en una escritura cuidada, aunque sin terminar de redondear un repertorio verdaderamente rompedor.

Desde la presentación, la comparsa introduce el concepto central del repertorio: personas invisibles durante el resto del año que solo encuentran reconocimiento y voz cuando llega el Carnaval. La letra expone una sucesión de perfiles marginados y olvidados por la sociedad, con un tono poético y una musicalidad ágil, apoyada en ritmos vivos y un vestuario que va ganando color conforme avanza la interpretación. El planteamiento se entiende y se explica, aunque no termina de fijar una imagen potente del tipo que permanezca con claridad en la retina del espectador.

El primer pasodoble conecta con la memoria colectiva de Cádiz y la Bahía a través de la lucha obrera, el metal y los astilleros. La copla viaja treinta años atrás para reivindicar el compromiso histórico del Carnaval con las causas sociales y situar a la comparsa en “el lado correcto”. El uso del estribillo de Los astronautas españoles funciona como recurso emocional, enlazando infancia, conciencia y reivindicación. La letra entra bien en el teatro, con un mensaje claro y una ejecución vocal sólida, aunque sin alcanzar un clímax especialmente impactante.

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El segundo pasodoble aborda la historia de una madre adolescente que saca adelante a su hijo sola, enfrentándose años después a la reivindicación de un padre ausente. La intención es evidente y el relato está construido con sensibilidad, pero el exceso de dramatismo y la falta de un remate claro restan eficacia al conjunto. La copla se percibe larga y emocionalmente plana en su desenlace, lo que dificulta que termine de calar en el público pese al buen trabajo interpretativo.

En la tanda de cuplés, la comparsa muestra uno de sus puntos más débiles del pase. El primero, centrado en la proliferación de gimnasios y la imagen física, resulta previsible y con un remate poco contundente. El segundo, sobre la llamada “Madrilucía”, mejora levemente el tono, pero se queda en un terreno efectista sin llegar a destacar dentro de una modalidad donde el cuplé exige precisión y pegada. El estribillo, reconocible y apoyado en la memoria emocional del aficionado, sostiene especialmente el primer pasodoble, aunque no logra levantar por sí solo el bloque humorístico.

El popurrí mantiene la línea general del repertorio, desarrollando de nuevo la idea de la invisibilidad desde distintos ángulos sociales: migración, precariedad laboral, turismo, desigualdad y pérdida de identidad. El discurso es coherente con el planteamiento inicial y deja varios pasajes de notable lirismo, pero carece de momentos claramente diferenciados que sirvan como puntos de inflexión o cierre de alto impacto. Funciona como conclusión lógica del repertorio, sin grandes sorpresas.

En el apartado interpretativo, Los Invisibles ofrece un buen nivel global. El grupo se muestra asentado, con un trío a capela especialmente sólido y una afinación cuidada durante todo el pase. La musicalidad es uno de los principales valores de la comparsa, aportando cohesión a un repertorio que, por momentos, depende más del sonido que del desarrollo conceptual.

En cuanto al estilo, Manuel Cornejo vuelve a apostar por una escritura delicada, con versos bien trabajados y una clara conciencia social. No rebaja el nivel literario para buscar el efecto fácil, lo que aporta personalidad a la propuesta, aunque también la hace menos accesible en un contexto tan competitivo como las semifinales.

La valoración global del pase deja una sensación clara. Los Invisibles es una comparsa seria, honesta y con argumentos artísticos, pero que no termina de encontrar el golpe definitivo que marque diferencias en esta fase. Confirma a su autor como una voz a seguir dentro del Concurso, más por su coherencia y sensibilidad que por una candidatura real a la Gran Final en este COAC 2026.



















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