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Las Peloteras juegan su partido más completo en la Gran Final infantil del COAC 2026

La chirigota infantil de Chiclana traslada el fútbol a la playa en una Gran Final del COAC 2026 marcada por el compañerismo, la inclusión y el espíritu de equipo

La chirigota infantil Las Peloteras, procedente de Chiclana, firmó una actuación fresca, coherente y cargada de mensaje en la Gran Final infantil del COAC 2026, celebrada en el Gran Teatro Falla. Con letra y música de Francisco Javier Rodríguez Cosme y bajo la dirección de Julio Higinio Aragón Leira, el grupo culminó su participación en el concurso defendiendo un tipo muy reconocible y cercano, ambientado en un partido de fútbol improvisado en la playa de Santa María del Mar.

Desde la presentación, la chirigota situó al público en ese escenario costero en el que el fútbol se juega sobre la arena mojada, con referencias constantes al entorno gaditano y a una forma de entender el juego alejada de la competición extrema. El tipo, cuidado hasta el detalle, reforzó esa idea: arena pegada en piernas y brazos, cangrejos en el pantalón, moreno de sol y un vestuario que evocaba claramente una jornada de playa más que un encuentro deportivo convencional.

La propuesta escénica funcionó como metáfora del propio recorrido de la agrupación durante el concurso. Las Peloteras trasladaron al escenario la idea de equipo, de entrenamiento compartido y de esfuerzo colectivo para llegar al “partido final”, en clara alusión a su presencia en esta Gran Final. El planteamiento permitió desarrollar un repertorio que avanzó con fluidez y que mantuvo siempre una línea reconocible.

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En los pasodobles, la chirigota apostó por letras con contenido social, adaptadas al tono infantil pero sin renunciar a mensajes claros. Uno de los momentos más destacados llegó con la defensa del alumnado con capacidades diferentes, poniendo el foco en la dificultad de evaluar de forma justa y en la necesidad de entender que cada niño destaca en aspectos distintos. La letra subrayó que todos comparten las mismas ganas de jugar, aprender y disfrutar, independientemente de sus ritmos o dificultades, arrancando una respuesta cálida del teatro.

Ese mensaje de inclusión y compañerismo se mantuvo a lo largo de la actuación, reforzando la idea de que el grupo funciona como un equipo unido, tanto dentro como fuera del escenario. La chirigota dejó claro que el verdadero valor no está en ganar o perder, sino en formar parte del juego y sentirse integrado.

Los cuplés aportaron el punto humorístico al repertorio, conectando con situaciones cotidianas reconocibles. El primero jugó con la falta de seguidores del equipo, reducidos a familiares cercanos, llevándolo al terreno de la ironía. El segundo abordó un asunto recurrente en la vida escolar, como es la presencia de coches en la puerta de los colegios, reclamando con humor y sentido común que no se invadan los accesos y se facilite la salida de los niños. Ambos cuplés encajaron con naturalidad y mantuvieron el tono cercano de la propuesta.

El popurrí sirvió para cerrar la actuación reafirmando el espíritu del grupo. Las Peloteras insistieron en la idea del disfrute compartido, del esfuerzo durante todo el año y de la satisfacción por haber llegado hasta la Gran Final. La interpretación, segura y bien ensamblada, dejó la sensación de un trabajo constante y bien dirigido, más allá del resultado final del concurso.

Con esta actuación, Las Peloteras demostraron que el carnaval infantil también puede ser un espacio para transmitir valores como la igualdad, la inclusión y el compañerismo, sin perder frescura ni sentido del humor. Su paso por la Gran Final infantil del COAC 2026 dejó un partido bien jugado sobre la arena del Falla, celebrado tanto por el público como por quienes entienden la cantera como una escuela de carnaval y de vida.















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