Las Guasnías convierten la Gran Final infantil del COAC 2026 en una reivindicación de la escuela pública y la inclusión
La comparsa gaditana defiende en la Gran Final infantil del COAC 2026 un repertorio comprometido con la diversidad, la educación pública y los derechos de la infancia
La comparsa infantil Las Guasnías firmó en la Gran Final infantil del COAC 2026 una actuación de fuerte contenido social y coherencia discursiva, reafirmando el sello que ha caracterizado su paso por el concurso. La agrupación gaditana, con letra de David Amaya Jiménez y José David Romero Lobón y música de David Amaya Jiménez y Rafael Campos Castro, volvió al escenario del Gran Teatro Falla para defender un repertorio construido desde la mirada infantil pero con una clara vocación reivindicativa.
El tipo volvió a representar a un sindicato de niñas y niños que alzan la voz en defensa de la escuela pública, un concepto que sirvió como eje vertebrador de toda la actuación. Desde la presentación, la comparsa se situó como portavoz de la educación pública andaluza, utilizando la poesía y el simbolismo para trasladar un mensaje de compromiso colectivo, ilusión y defensa de derechos básicos como la igualdad de oportunidades y el respeto a la diversidad.
El primer pasodoble destacó por su carga simbólica al apoyarse en la bandera arcoíris como elemento narrativo. A través de sus colores, la letra fue desgranando valores como la libertad, la esperanza, la convivencia y el respeto, conectando directamente con el ideario de una escuela inclusiva. La comparsa utilizó este recurso para explicar, con un lenguaje claro y accesible, la importancia de educar desde la diversidad, sin exclusiones ni etiquetas.
El segundo pasodoble supuso uno de los momentos más emotivos de la noche. La letra estuvo dedicada a un hermano con discapacidad auditiva, ampliando el mensaje a todas las personas sordas o con dificultades de comunicación. La puesta en escena reforzó el contenido de la copla con la presencia del lenguaje de signos sobre las tablas, subrayando que no hace falta oír para sentir, comprender o ser parte activa de la comunidad educativa. El mensaje insistió en que la verdadera barrera no es la discapacidad, sino la falta de sensibilidad de la sociedad.
Los cuplés aportaron un tono más ligero sin abandonar el hilo argumental del repertorio. El primero jugó con el cariño de los abuelos y esos pellizcos que dejan huella en los mofletes, mientras que el segundo abordó, con ironía, la dificultad de organizar cumpleaños infantiles en locales cada vez más caros, reivindicando alternativas sencillas y accesibles. Ambos sirvieron para relajar el ambiente antes de un popurrí de marcado carácter ideológico.
El popurrí volvió a situar el foco en la realidad cotidiana de la escuela pública. A lo largo de sus cuartetas, Las Guasnías denunciaron la presión excesiva, los controles, los gritos y la falta de escucha, defendiendo una educación basada en la emoción, el juego, la lectura y el aprendizaje desde la alegría. La comparsa insistió en que no hay dos estudiantes iguales y que el sistema educativo debe adaptarse a esa diversidad, eliminando etiquetas que acaban generando exclusión.
Uno de los mensajes más reiterados del repertorio fue la idea de que la inclusión no es un privilegio ni un destino final, sino un camino que se construye día a día. Desde esa premisa, la agrupación defendió la solidaridad, el respeto y la atención a la diversidad como pilares fundamentales de la educación y, por extensión, de la sociedad.
En términos interpretativos, la comparsa mostró solidez vocal y un trabajo coral bien ensamblado, con especial cuidado en la dicción y la expresividad. La puesta en escena acompañó el discurso sin estridencias, permitiendo que el peso del mensaje recayera en las letras y en la actitud de grupo.
Con su actuación en la Gran Final infantil del COAC 2026, Las Guasnías cerraron su participación reafirmando un modelo de carnaval de cantera comprometido, capaz de emocionar y hacer reflexionar sin perder la perspectiva infantil. Una propuesta que volvió a demostrar que la educación pública y la inclusión también tienen voz sobre las tablas del Falla.



















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