La Familia Fallans convierte la Gran Final infantil del COAC 2026 en una comedia monstruosamente gaditana
El cuarteto gaditano cierra su paso por la Gran Final infantil del COAC 2026 con una parodia repleta de humor familiar, referencias carnavalescas y un alegato a favor de la cantera
El cuarteto infantil La Familia Fallans ofreció en la Gran Final infantil del COAC 2026 una actuación marcada por el humor constante, la imaginación escénica y una defensa clara del Carnaval como espacio de convivencia, aprendizaje y cantera. La agrupación, procedente de Cádiz y con autoría en letra de Felipe Marín Mariscal y música de Verónica Reyes Serrano, regresó al escenario del Gran Teatro Falla con un repertorio sólido y coherente, construido a partir de una parodia reconocible y muy bien adaptada al público familiar.
La propuesta se articula en torno a una peculiar familia de inspiración monstruosa, una versión carnavalesca y gaditanizada de un clan excéntrico en el que cada personaje aporta un rasgo exagerado que sirve como motor humorístico. Desde la parodia de presentación, el cuarteto fue definiendo a sus componentes con diálogos ágiles y situaciones absurdas, siempre con el Carnaval como telón de fondo. El contraste entre lo “monstruoso” del tipo y lo cotidiano de los conflictos familiares permitió un juego escénico constante que conectó con el público desde los primeros minutos.
Uno de los aciertos de la actuación fue la capacidad del cuarteto para integrar referencias carnavalescas dentro del propio argumento. A lo largo de la parodia se sucedieron guiños a autores clásicos, al gusto por el Carnaval como afición heredada y a la convivencia entre tradición y actualidad. El humor se apoyó tanto en el texto como en la interpretación, con personajes muy definidos que sostuvieron el ritmo narrativo durante todo el pase.
Los cuplés mantuvieron esa línea de comedia cercana y reconocible. El primero giró en torno al uso del teléfono móvil, convertido en un elemento central de la vida cotidiana, mientras que el segundo continuó explotando las dinámicas familiares, con situaciones exageradas que arrancaron la sonrisa del público por su cercanía. Ambos cuplés destacaron por su claridad y por una estructura eficaz, bien rematada en los estribillos, que reforzaron la identidad del cuarteto.
El popurrí amplió el universo de La Familia Fallans, incorporando nuevos personajes y situaciones que enriquecieron la historia. Aparecieron los vecinos del barrio, cada uno con su rareza particular, lo que permitió al grupo encadenar escenas breves cargadas de humor visual y textual. Esta sucesión de personajes sirvió también para introducir una reflexión implícita sobre la diversidad y la convivencia, uno de los ejes habituales del Carnaval de cantera.
En la recta final del repertorio, el cuarteto dejó espacio para un mensaje más emotivo, reivindicando el papel de la cantera como base del futuro del Carnaval. Sin perder el tono desenfadado, La Familia Fallans subrayó la importancia de que niñas y niños de distintos lugares sigan encontrando en el COAC un espacio donde expresarse, aprender y compartir afición. Este cierre reforzó el carácter colectivo de la actuación, más allá del propio grupo.
Desde el punto de vista escénico, la actuación destacó por su dinamismo y por el buen uso del espacio. Los cambios de ritmo, el apoyo gestual y la complicidad entre los componentes permitieron mantener la atención del público durante todo el pase. La interpretación resultó especialmente efectiva en los momentos de diálogo rápido, uno de los pilares del cuarteto como modalidad.
Con su actuación en la Gran Final infantil del COAC 2026, La Familia Fallans firmó una propuesta completa y bien equilibrada, capaz de combinar humor, tradición y un mensaje claro en defensa del Carnaval de cantera. Un cuarteto que demostró que, incluso desde lo monstruoso y lo disparatado, el Carnaval sigue siendo un espacio de encuentro, aprendizaje y pasión compartida.
























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