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Mi modelo… de chirigota reivindica a Cádiz y a la cantera en la Gran Final infantil del COAC 2026

La chirigota gaditana firma en la Gran Final infantil del COAC 2026 un repertorio que convierte a Cádiz, sus madres y su Carnaval en el verdadero modelo a seguir

La chirigota infantil Mi modelo… de chirigota dejó una actuación muy reconocible y cargada de mensaje en la Gran Final infantil del COAC 2026, celebrada en el Gran Teatro Falla. La agrupación gaditana, con letra de José María Barranco Cabrera y Rosario Vázquez Armenta y música de José María Barranco Cabrera y Leandro Jesús Barranco Vázquez, defendió un repertorio que situó a Cádiz, a su gente y a la cantera como referentes absolutos frente a cualquier moda pasajera.

Desde la presentación, la chirigota dejó claro el concepto del tipo. El vestuario, con tonos plateados y guiños al pendón de Cádiz, sirvió para subrayar la idea central del repertorio: Cádiz como modelo de identidad, libertad y forma de entender la vida. Una propuesta visual sencilla pero muy efectiva, que conectó de inmediato con el público y marcó el tono del pase definitivo en la final.

Los pasodobles fueron el eje emocional de la actuación. El primero realizó un recorrido por la cantera del Carnaval de Cádiz, reivindicando su papel como escuela imprescindible para entender el presente y el futuro de la fiesta. A través de referencias a agrupaciones y autores que comenzaron en categorías infantiles y juveniles, la chirigota puso en valor ese proceso de aprendizaje que convierte a la cantera en el verdadero motor del concurso. La letra, clara y bien estructurada, fue recibida con atención y reconocimiento por parte del público.

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El segundo pasodoble giró hacia un terreno más íntimo, con un homenaje directo a las madres. La chirigota puso el foco en el esfuerzo cotidiano, el sacrificio silencioso y la agenda paralela que acompaña a quienes sostienen la actividad diaria de estos niños y niñas. La letra, emotiva sin caer en el exceso, situó a las madres como el auténtico primer premio, incluso cuando el teatro se vacía y termina la función. Un pasodoble que reforzó el vínculo familiar tan presente en la cantera.

Los cuplés aportaron el necesario contraste humorístico. El primero jugó con las aplicaciones de localización y el control familiar, trasladando la situación al ámbito de los abuelos con un remate reconocible y eficaz. El segundo, dirigido al jurado, apostó por el guiño directo y el peloteo irónico, buscando la complicidad desde el escenario en una noche decisiva. El estribillo, bien integrado, funcionó como elemento de cohesión dentro del repertorio.

El popurrí volvió a insistir en la idea central del tipo, ampliando el discurso hacia la experiencia personal y colectiva de crecer con el Carnaval como referencia. La chirigota combinó escenas costumbristas, referencias al viaje, a la identidad gaditana y a la forma particular de entender la vida desde Cádiz, cerrando el repertorio con un mensaje claro: el modelo que defienden no se imita, se vive.

En el plano interpretativo, Mi modelo… de chirigota mostró solvencia, buen empaste y una actitud escénica muy trabajada. El grupo defendió el repertorio con seguridad, cuidando la dicción y manteniendo la atención del público durante todo el pase. La dirección supo equilibrar el protagonismo coral con momentos puntuales de mayor carga expresiva.

Con su actuación en la Gran Final infantil del COAC 2026, Mi modelo… de chirigota reafirmó el valor de la chirigota como herramienta de identidad y transmisión cultural dentro de la cantera. Una propuesta que apostó por el orgullo de pertenencia, el reconocimiento a quienes sostienen el Carnaval desde la base y la defensa de Cádiz como referente absoluto, dentro y fuera del Falla.



















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