El Cádiz CF sumó un punto en El Plantío tras empatar 1-1 ante el Burgos en un partido dominado por el conjunto local, en el que el equipo de Gaizka Garitano sobrevivió gracias a su portero y al orden defensivo para poner fin a una racha de cuatro derrotas consecutivas

El Cádiz CF logró un empate (1-1) en su visita al Burgos CF que sirve para frenar la sangría de resultados, aunque deja al descubierto las mismas carencias futbolísticas que arrastra el equipo desde hace semanas. En un encuentro correspondiente a la jornada 26 de Segunda División, disputado el sábado en el estadio municipal de El Plantío, el conjunto amarillo resistió durante muchos minutos el dominio local y se apoyó en una actuación decisiva de Víctor Wehbi Aznar para sumar el primer punto de la segunda vuelta.
Gaizka Garitano volvió a apostar por un planteamiento conservador, priorizando el físico y el orden defensivo frente a la creatividad. El Cádiz salió con un 4-3-3 muy contenido, con Moussa Diakité como ancla del centro del campo y con Joaquín González y Youssouf Diarra en posiciones interiores, mientras que el juego por bandas quedó prácticamente anulado. La propuesta era clara: minimizar riesgos y aprovechar cualquier opción aislada al contragolpe.
El plan tuvo efecto de manera temprana. En el minuto 11, el Cádiz se adelantó en su primera llegada al área rival. Diakité inició la acción con un robo en campo propio, Joaquín González filtró un pase al espacio y Dawda Camara definió con acierto ante Ander Cantero para firmar el 0-1. Fue el único tiro a puerta del conjunto gaditano en toda la primera parte.
A partir del gol, el partido se volcó hacia la portería de Aznar. El Burgos asumió el control del balón, incrementó la presión y comenzó a generar llegadas constantes, especialmente por los costados. El Cádiz fue perdiendo metros y presencia en el centro del campo, incapaz de enlazar pases o sostener la posesión. El empate llegó en el minuto 37, tras un centro lateral que Fernando Niño prolongó y que David González remató de cabeza en el segundo palo, en una acción que reflejó el dominio local.
El tramo final del primer tiempo mantuvo el mismo guion. El Burgos acumuló ocasiones y obligó a intervenir a Víctor Aznar, que sostuvo al Cádiz con varias paradas de mérito y con la ayuda del larguero. Al descanso se llegó con empate, un resultado favorable para los amarillos visto el desarrollo del juego.
Tras la reanudación, Garitano buscó reforzar la defensa con la entrada de Pelayo Fernández y el paso a una línea de cinco atrás. Sin embargo, el ajuste no mejoró el rendimiento del equipo. El Burgos salió con más intensidad y generó ocasiones claras nada más comenzar la segunda parte, mientras el Cádiz apenas lograba cruzar el centro del campo.
El segundo tiempo fue un monólogo del conjunto local. El Burgos firmó más de veinte disparos en total por solo cinco del Cádiz y monopolizó la posesión, con un 63 por ciento frente al 37 del equipo visitante. Aznar volvió a aparecer de forma decisiva y Alfred Caicedo salvó un gol bajo palos en el tramo final. Además, el VAR anuló un penalti que inicialmente había sido señalado a favor del Burgos por una acción de Jorge Moreno sobre Fernando Niño.
En los últimos minutos, el Cádiz resistió como pudo, acumulando despejes y faltas para frenar el empuje local. El pitido final certificó un empate que pone fin a la racha de cuatro derrotas consecutivas y permite al equipo sumar su primer punto de la segunda vuelta.
El resultado, sin embargo, deja sensaciones encontradas. El punto es valioso por la dinámica y por el contexto, pero el juego volvió a ser muy limitado. El Cádiz CF sobrevivió gracias a su portero y al orden defensivo, sin mostrar soluciones ofensivas ni capacidad de control, en un partido que volvió a evidenciar la profundidad de la crisis futbolística del equipo.
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