Empresarios y sindicatos del Campo de Gibraltar prevén “problemas” en la aplicación del acuerdo de Gibraltar el 15 de julio
Representantes empresariales y sindicales a ambos lados de la frontera consideran necesario activar cuanto antes el acuerdo de Gibraltar previsto para el 15 de julio, pese a admitir que su aplicación generará dudas y fricciones iniciales.

Empresarios y sindicatos del Campo de Gibraltar y de Gibraltar prevén que la aplicación del acuerdo de Gibraltar, cuya entrada en vigor provisional está fijada para el 15 de julio, generará “problemas” y “tropezones” en sus primeros pasos. Aun así, defienden que el texto se active cuanto antes para poder corregir sobre la marcha las posibles disfunciones.
Así lo trasladaron representantes del denominado Grupo Transfronterizo en un encuentro con medios de comunicación en Gibraltar. La organización agrupa desde hace más de una década a asociaciones empresariales, cámaras de comercio y sindicatos de ambos lados de la Verja.
El acuerdo, cerrado hace un año entre la Unión Europea y Reino Unido tras casi cinco años de negociación, busca resolver la situación en la que quedó el Peñón tras el Brexit. De no haberse alcanzado, la alternativa habría sido la imposición de controles estrictos de pasaportes en la frontera, con el consiguiente impacto en el tránsito diario de trabajadores y mercancías.
Entre otras medidas, el texto contempla la supresión física de la Verja y el traslado de los controles de pasaportes al puerto y al aeropuerto de Gibraltar. También prevé la implantación en el Peñón de un impuesto indirecto similar al IVA, que partirá del 15% y aumentará progresivamente en los próximos años para reducir el desequilibrio fiscal con el entorno.
Desde el ámbito empresarial linense, el presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea y portavoz del Grupo Transfronterizo, Loren Periáñez, señaló que cualquier acuerdo es preferible a la ausencia de entendimiento. Recordó que en 2013, cuando se endurecieron los controles fronterizos y se registraron colas de varias horas, un estudio en La Línea estimó una caída media del 35% en la facturación de sectores como el comercio y la hostelería debido a la menor afluencia de clientes gibraltareños.
Representantes sindicales también apuntan a la incertidumbre que acompaña a cualquier cambio normativo de gran alcance. El acuerdo supera el millar de páginas entre el tratado y sus anexos, lo que anticipa una aplicación compleja. Desde la Cámara de Comercio de Gibraltar se subraya que el texto requiere concreción práctica para empresarios, trabajadores y administraciones encargadas de ejecutarlo.
En este contexto, los integrantes del Grupo Transfronterizo consideran que solo la puesta en marcha permitirá detectar errores, sectores no contemplados o aspectos que necesiten ajustes. Por ello, insisten en que la aplicación del acuerdo de Gibraltar no debería retrasarse más allá del calendario previsto.
También reconocen que algunos ámbitos económicos podrían verse más afectados que otros en la fase inicial, aunque confían en que los mecanismos de cooperación permitan introducir correcciones. El riesgo de que alguna de las partes solicite en el futuro la suspensión del acuerdo está presente, pero los representantes empresariales y sindicales apelan a la estabilidad de los tratados europeos y a la necesidad de ofrecer seguridad a trabajadores y empresas.
En el Campo de Gibraltar, miles de personas cruzan a diario la frontera para trabajar en el Peñón, lo que convierte cualquier modificación en los controles en un asunto de impacto directo sobre el empleo y la actividad económica de municipios como La Línea de la Concepción.
Otro de los aspectos valorados por el Grupo Transfronterizo es que el texto haya dejado fuera la cuestión de la soberanía, objeto histórico de disputa entre España y Reino Unido. Desde el ámbito empresarial y sindical consideran que centrar la negociación en medidas prácticas puede facilitar la convivencia y la cooperación económica en la zona, al margen del debate político.
A pocas semanas de la fecha prevista, el foco está puesto ahora en la firma formal del tratado entre Londres y Bruselas y en los preparativos técnicos para su aplicación. En el Campo de Gibraltar, empresarios y sindicatos asumen que el inicio no estará exento de dificultades, pero coinciden en que la alternativa —volver a un escenario de controles reforzados y mayor incertidumbre— tendría un mayor coste económico y social para la comarca.


