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La Junta publicará una guía de calidad del aire en Andalucía con 44 acciones para los entornos urbanos

Redacción 26 septiembre, 2026 4 minutos de lectura

La guía de calidad del aire en Andalucía abordará la movilidad, la actividad industrial, los edificios, el sector agrícola y las obras desde una perspectiva sanitaria

La Junta de Andalucía publicará una guía de calidad del aire en Andalucía que incluirá 44 acciones dirigidas a reducir los efectos de la contaminación urbana sobre la salud. El documento estará destinado a las administraciones y organismos que intervienen en la planificación y aplicación de medidas relacionadas con los factores ambientales.

La iniciativa ha sido anunciada por el vicepresidente primero de la Junta y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, con motivo del Día Internacional de la Salud Ambiental, que se conmemora cada 26 de septiembre. La guía pretende servir como herramienta para decidir y priorizar actuaciones de mejora de la calidad del aire atendiendo a sus posibles consecuencias sanitarias.

El documento, denominado ‘Guía para optimizar los impactos en salud derivados de la implementación de medidas para la mejora de la calidad del aire en entornos urbanos’, organiza sus propuestas en cinco ámbitos vinculados con distintas fuentes de contaminación en las ciudades.

El primero se refiere a la movilidad, mientras que el segundo comprende los sectores residencial, comercial e institucional. Los otros tres apartados se centran en la actividad industrial y el uso de productos químicos; el sector agrícola y forestal; y las actividades de extracción de minerales, construcción y demolición.

La guía establece metas para cada uno de estos ámbitos y presenta las 44 acciones mediante fichas, un formato planteado para facilitar su consulta y aplicación por parte de las administraciones competentes. Según Sanz, el objetivo es incorporar criterios sanitarios a la adopción de medidas destinadas a mejorar el aire de los entornos urbanos.

Esta herramienta se enmarca en las actuaciones de vigilancia, prevención y control de los factores ambientales que pueden repercutir en la población. Estos programas dependen de la Secretaría General de Salud Pública y Promoción de la Salud y se desarrollan a través del Servicio de Salud Ambiental.

Entre las materias sometidas a vigilancia figuran la calidad de las aguas destinadas al consumo humano y al baño, así como la reutilización de aguas residuales. También se incluyen la calidad del aire exterior e interior, el ruido y las condiciones higiénico-sanitarias de locales e instalaciones de uso colectivo.

Las actuaciones autonómicas abarcan igualmente el control de las instalaciones con riesgo de proliferación de legionela, los productos químicos, los campos electromagnéticos, las zoonosis no alimentarias y las plagas urbanas. A ello se añaden las actividades relacionadas con los productos y servicios biocidas.

Sanz señaló que las condiciones del entorno mantienen una relación directa con la salud y citó como factores relevantes el aire, el agua, el ruido, la higiene de los espacios públicos, la presencia de vectores y plagas y la exposición a determinadas sustancias químicas. La Junta sitúa la vigilancia y el control de esos elementos dentro de sus políticas de protección de la salud.

Entre los programas citados por la Consejería se encuentra el de Vigilancia y Control Integral de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental. Su desarrollo cuenta con el conocimiento generado por el Centro Andaluz de Investigación en Zoonosis y Enfermedades Emergentes (CAIZEM) y por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas vinculados a la Estación Biológica de Doñana.

El programa aplica el enfoque denominado ‘Una sola salud’, que analiza de manera conjunta la salud humana, la sanidad de los animales domésticos y silvestres y el medio ambiente. La información obtenida mediante la vigilancia de los vectores y de las condiciones ambientales se utiliza para orientar las medidas de prevención y control frente al virus del Nilo Occidental.

La presentación de estas líneas de trabajo coincide con una edición del Día Internacional de la Salud Ambiental dedicada al uso de la ciencia para proteger a las comunidades. La Consejería defiende la incorporación del conocimiento científico tanto a los programas de vigilancia como a la elaboración de herramientas para las administraciones que actúan sobre el entorno.