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Conil de Cine reúne a Joaquín Mazón y a ocho intérpretes para hablar de comedia y oficio

Redacción 27 septiembre, 2026 3 minutos de lectura

Conil de Cine dedicó sus encuentros del sábado a la escritura y dirección de comedia, con Joaquín Mazón, Raquel Guerrero y Luis Miguel Seguí, y a las dificultades de mantener una carrera en la interpretación.

El festival Conil de Cine reunió este sábado 26 de septiembre al director Joaquín Mazón y a los intérpretes Raquel Guerrero y Luis Miguel Seguí en un encuentro sobre cómo se escribe y se dirige comedia. La programación incluyó también una mesa redonda con ocho actores y actrices sobre la trayectoria profesional en el cine y las series de televisión. Ambas conversaciones abordaron una cuestión común: el trabajo que hay detrás de una carrera audiovisual más allá de la popularidad de un título o un personaje.

Mazón, director de El casoplón, La Navidad en sus manos y La familia Benetón, situó la experiencia personal en el origen de las historias. «Hay que vivir mucho para hacer comedia. Para escribir un guion, el punto de partida tiene que ser qué queremos contar», afirmó. El cineasta explicó que el humor aparece de forma natural en su escritura y señaló que quiere probar también el género de terror.

Raquel Guerrero, que trabajó con Mazón en El casoplón, defendió que la dirección de una comedia requiere recursos específicos. «Hay que saber dirigir comedia. No todos los directores saben hacerlo», sostuvo. Luis Miguel Seguí, conocido por su papel en La que se avecina, puso el acento en las situaciones y los personajes. A su juicio, el humor funciona mejor cuando surge de lo que les ocurre que cuando se persigue el chiste de manera constante.

«Lo que mata las comedias es tratar de ser graciosos. Cuanto más verdad y profundidad tiene una comedia, mejor funciona», afirmó Seguí. Durante la conversación, el intérprete citó Pulp Fiction como ejemplo de una película en la que encuentra humor ligado a las situaciones que viven sus protagonistas.

El encuentro abordó asimismo la creación de El casoplón. Mazón relacionó la conexión de la película con el público con su componente costumbrista y explicó que buscó retratar situaciones reconocibles. Entre sus objetivos, citó que las mujeres con dificultades para conciliar pudieran identificarse con el personaje interpretado por Guerrero. La actriz contó que fue construyéndolo durante el trabajo y destacó su interés por los personajes que se alejan de modelos idealizados.

Por la tarde, el restaurante La Torre de El Palmar acogió la mesa redonda Actores de series, organizada en colaboración con Enjambre de Ideas. Participaron Raúl Tejón, Luisa Gavasa, Emilio Buale, Antonio Pagudo, Norma Ruiz, Raquel Guerrero, Ana Wagener y Ruth Gabriel. La conversación se centró en la vocación, las oportunidades de aprendizaje y la dificultad de sostener una carrera en una profesión con periodos de trabajo discontinuos.

Pagudo defendió las series de larga duración como espacios para desarrollar personajes y adquirir experiencia. Recordó Arrayán como una producción que sirvió de aprendizaje para numerosos profesionales. Ruth Gabriel habló de su temprana cercanía al mundo de la interpretación, mientras que Gavasa recordó sus comienzos en el teatro antifranquista y una estancia en Londres que reforzó su decisión de dedicarse a este oficio.

Norma Ruiz subrayó la importancia de ampliar las capacidades profesionales para bailar, cantar e interpretar. Buale insistió en la necesidad de trabajar de forma constante para mantenerse en el sector. Ana Wagener situó precisamente en la permanencia uno de los principales retos de la interpretación. Así, las dos citas de Conil de Cine llevaron la conversación desde la creación de personajes de comedia hasta las condiciones necesarias para seguir ejerciendo la profesión con el paso de los años.