La fragata Santa María parte de Rota para incorporarse a la operación Atalanta
Más de 200 militares participan en el despliegue de la fragata Santa María en la operación Atalanta, donde relevará a la Numancia y ejercerá como buque insignia

La fragata Santa María salió el 28 de septiembre de la Base Naval de Rota para incorporarse a la operación Atalanta de la Unión Europea en el océano Índico. El buque, con más de 200 hombres y mujeres a bordo, se dirige a Yibuti para relevar a la fragata Numancia y ejercer como buque insignia de la fuerza naval desplegada en la zona.
La operación tiene como objetivos garantizar la seguridad marítima en el Cuerno de África y proteger a los barcos fletados por el Programa Mundial de Alimentos. La participación de la fragata Santa María en la operación Atalanta se prolongará hasta febrero de 2027, según la información difundida por la Armada.
Tras abandonar Rota, el buque inició la navegación por el mar Mediterráneo rumbo a Yibuti, donde asumirá las tareas desarrolladas hasta ahora por la Numancia. Además de su dotación habitual, incorpora personal de operaciones especiales, medios aéreos y un equipo médico.
La Unidad Aérea Embarcada dispone de un helicóptero SH-60F perteneciente a la 10ª Escuadrilla y de un dron ScanEagle de la 11ª Escuadrilla. Estos recursos se suman al personal especializado integrado en el contingente para el despliegue en el Índico.
La Santa María actuará también como buque insignia del Cuartel General de la Fuerza, conocido por sus siglas FHQ, desde el que se dirige la agrupación naval. Esta función sitúa a la fragata con base en Rota como plataforma de mando durante su participación en la misión europea.
La despedida tuvo lugar en el muelle de la Base Naval de Rota, al que acudieron familiares y amigos de los integrantes de la dotación. El acto estuvo presidido por el jefe del Estado Mayor de la Flota, el contraalmirante Santiago Vila Barrón, quien trasladó las últimas directrices al personal antes de la salida.
La fragata pertenece a la 41ª Escuadrilla de Escoltas y es la primera de una serie de seis unidades con base en Rota. Cuenta con una eslora de 138 metros, desplaza unas 4.000 toneladas y tiene una dotación ordinaria cercana a los 200 marinos, cifra que aumenta en este despliegue con la incorporación de los equipos adicionales.
Este será el sexto despliegue de la Santa María en el océano Índico. Su actividad durante 2026 también incluyó una navegación por el círculo polar ártico en febrero, por lo que habrá operado en ambos hemisferios en el transcurso del mismo año.
La unidad está preparada para desarrollar misiones de defensa, escolta y seguridad marítima. En esta ocasión, su cometido se centrará en las tareas asignadas a la fuerza naval europea en el entorno del Cuerno de África y en la protección de los buques vinculados al programa alimentario de Naciones Unidas.
La Santa María forma parte de la serie de fragatas que la Armada prevé sustituir progresivamente por las nuevas F-110, actualmente en construcción. Mientras avanza ese proceso, las unidades de la 41ª Escuadrilla de Escoltas continúan participando en despliegues navales internacionales desde su base en Rota.


