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Los talleres del proyecto URRACA sitúan la sequía, las inundaciones y la contaminación entre las principales preocupaciones

Redacción 16 octubre, 2026 4 minutos de lectura

Los talleres del proyecto URRACA celebrarán una segunda ronda del 3 al 17 de noviembre en Jimena, La Barca de la Florida, Ubrique, Villamartín y Alcalá de los Gazules para debatir medidas de adaptación.

La sequía, las inundaciones y el deterioro de la calidad del agua figuran entre las principales preocupaciones planteadas por el medio centenar de participantes en la primera fase de los talleres del proyecto URRACA sobre los ríos urbanos de cinco localidades de la provincia de Cádiz. Las conclusiones serán analizadas en una segunda ronda de sesiones que se desarrollará entre el 3 y el 17 de noviembre de 2026.

Los encuentros se celebrarán en Jimena de la Frontera, La Barca de la Florida, Ubrique, Villamartín y Alcalá de los Gazules. Esta nueva fase estará orientada a debatir propuestas concretas para adaptar los cauces urbanos al cambio climático y recopilar medidas que sirvan como base para elaborar planes de acción.

En la primera ronda participaron principalmente cargos municipales y empleados públicos, representantes de asociaciones ecologistas y vecinales, profesionales de la educación ambiental, miembros de cooperativas y ciudadanos. Sus aportaciones han permitido elaborar un diagnóstico sobre los riesgos climáticos percibidos, los puntos considerados más vulnerables y los problemas que, a juicio de los asistentes, requieren una atención prioritaria.

Una de las conclusiones compartidas es que parte del riesgo existente en torno a estos cauces no responde únicamente a fenómenos naturales. Los participantes señalaron la presencia de viviendas y equipamientos en zonas inundables, tramos encauzados artificialmente o rellenados y redes de saneamiento y depuradoras que, según indicaron, presentan fallos durante episodios de lluvias intensas.

El diagnóstico recoge también que algunos tramos urbanos han perdido capacidad para amortiguar las crecidas. Durante las sesiones se expusieron casos en los que determinadas obras de defensa habrían protegido una zona, pero trasladado los efectos de las inundaciones a otros puntos. Los asistentes consideraron que el cambio climático intensifica problemas ya existentes en estos entornos fluviales.

Las inundaciones registradas durante los temporales del pasado invierno ocuparon buena parte de los debates, aunque la sequía apareció igualmente como uno de los principales riesgos. Los participantes describieron sistemas fluviales sometidos a periodos extremos de exceso y escasez de agua y con menor capacidad natural de regulación.

A los daños sobre viviendas, infraestructuras y equipamientos se sumaron las preocupaciones por la contaminación, el deterioro de la calidad del agua y las deficiencias en el saneamiento. Estas cuestiones se repitieron en las cinco localidades incluidas en el proyecto, según las conclusiones recopiladas en la primera fase.

Los talleres también abordaron la dimensión social del riesgo. Entre los colectivos considerados más expuestos se citaron las personas mayores que residen junto a los cauces, los menores de centros educativos situados en zonas vulnerables, los habitantes de barriadas con viviendas sociales construidas en áreas inundables y los agricultores que pueden perder cosechas o maquinaria.

Otro de los asuntos planteados fue la relación de la población con los ríos. Parte de los asistentes recordó su antiguo uso como lugares de baño, trabajo y encuentro, al tiempo que señaló una pérdida de ese vínculo entre las generaciones jóvenes. En varias sesiones se defendió la recuperación de los ecosistemas frente a intervenciones de limpieza agresiva sobre los cauces.

Las aportaciones incidieron asimismo en la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones y de afrontar los problemas desde una perspectiva de cuenca. Según los participantes, algunas de las presiones que afectan a los tramos urbanos tienen su origen aguas arriba, por lo que las actuaciones locales aisladas pueden resultar insuficientes.

La segunda ronda comenzará el 3 de noviembre en el Centro Cultural de Jimena de la Frontera, situado en la plaza Frasquita Naranjo, 4. Continuará el día 5 en la Sala de Juntas del Grupo de Desarrollo Rural, en la primera planta del Edificio CREA de La Barca de la Florida.

La sesión de Ubrique tendrá lugar el 10 de noviembre en la sala multiusos de la piscina cubierta, en la avenida Diputación, 73. Villamartín acogerá su taller el día 12 en el aula de la Biblioteca Municipal, en la calle Blas Infante, mientras que el calendario finalizará el 17 de noviembre en el Centro Cívico Los Pozos de Alcalá de los Gazules, en la calle Pozos, 54.

Todos los encuentros se desarrollarán de 17.00 a 19.00 horas y estarán abiertos a la participación ciudadana mediante inscripción gratuita en el formulario habilitado por la organización. En ellos se presentarán tanto el diagnóstico general como los resultados específicos obtenidos en cada municipio antes de abordar las posibles soluciones.

URRACA, siglas de Urban Rivers Resilience to Climate Change Adaptation, está impulsado por la Diputación de Cádiz a través de la Agencia Provincial de la Energía y cuenta con la Sociedad Cooperativa Estudio Agua y Territorio como socio especializado. El proyecto dispone de un presupuesto aproximado de 210.000 euros, financiado con fondos europeos de Pathways2Resilience, dentro del programa Horizonte Europa.