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Andalucía inicia la elaboración de la Estrategia del Viñedo y el Vino 2028-2031

Redacción 7 octubre, 2026 4 minutos de lectura

La Estrategia del Viñedo y el Vino de Andalucía 2028-2031 abordará retos como el cambio climático y el relevo generacional en un sector que incluye las denominaciones Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda.

El Consejo de Gobierno ha aprobado la formulación de la primera Estrategia del Viñedo y el Vino de Andalucía 2028-2031, que deberá definir las actuaciones de la Junta para este sector durante ese periodo. La planificación afectará directamente a zonas productoras de la provincia de Cádiz, vinculadas a figuras de calidad como Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, la Indicación Geográfica Protegida Cádiz y la Denominación de Origen Protegida Vinagre de Jerez.

La aprobación supone el inicio del proceso de elaboración del documento, que incluirá una caracterización de las explotaciones agrícolas y de la agroindustria asociada, así como un diagnóstico de la situación actual. A partir de ese análisis se establecerán los objetivos, las prioridades y la programación de las medidas previstas entre 2028 y 2031.

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural plantea la estrategia como un instrumento de planificación y coordinación de las actuaciones públicas dirigidas al conjunto de la cadena vitivinícola. Su elaboración contará con la participación de agentes económicos y sociales relacionados con la producción de uva y vino, con los que se pretende acordar una hoja de ruta para el sector.

Entre los principales asuntos que deberá abordar figuran el relevo generacional, los efectos del cambio climático, los problemas fitosanitarios y la adaptación de la oferta a las preferencias de los consumidores. El Gobierno andaluz también incluye entre sus objetivos la mejora de la rentabilidad y la capacidad de respuesta de las explotaciones ante circunstancias adversas.

La digitalización será otra de las líneas previstas, con la incorporación de nuevas herramientas a la gestión de los cultivos y de las empresas. La planificación contempla además medidas relacionadas con la innovación, la sostenibilidad, la internacionalización, la diversificación de mercados, la formación y la investigación, desarrollo e innovación.

La estrategia también buscará reforzar las figuras de calidad vinculadas al viñedo. Andalucía cuenta actualmente con 28 menciones de calidad relacionadas con esta actividad, según los datos difundidos por la Junta, entre denominaciones e indicaciones aplicadas a vinos, vinagres y pasas.

En el caso de la provincia de Cádiz, el sistema de protección comprende las denominaciones Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, además de la IGP Cádiz. A ellas se suma la DOP Vinagre de Jerez, vinculada a uno de los productos derivados de la elaboración vitivinícola.

En el conjunto de Andalucía se elaboran vinos amparados por 24 denominaciones, entre las que se encuentran también Condado de Huelva, Granada, Lebrija, Málaga, Montilla-Moriles, Sierras de Málaga y Vino Naranja del Condado de Huelva. La comunidad dispone asimismo de 16 indicaciones geográficas protegidas, incluida la de Cádiz.

La producción de vinagres cuenta con tres denominaciones de origen protegidas: Vinagre del Condado de Huelva, Vinagre de Jerez y Vinagre de Montilla-Moriles. También están protegidas las Pasas de Málaga mediante su propia denominación de origen.

Unas 2.500 explotaciones agrícolas se dedican actualmente al viñedo en Andalucía y reúnen alrededor de 22.700 hectáreas. Más del 89% de esa superficie se destina a uva para vino, mientras que el 10,1% corresponde a uva de mesa y el 0,7% a variedades utilizadas para obtener pasas.

La producción media andaluza alcanza unas 130.000 toneladas anuales. La actividad se distribuye por numerosas comarcas rurales y comprende tanto el cultivo de la vid como la industria ligada a la transformación de la uva y a la elaboración de vinos y otros productos derivados.

El futuro documento incorporará también la dimensión ambiental del viñedo. La Junta señala que estas explotaciones contribuyen a conservar paisajes y patrimonio rural, y pone como ejemplo las fincas del Condado de Huelva situadas en el entorno de Doñana, donde la actividad agraria convive con espacios utilizados como hábitat por distintas especies de flora y fauna.