Andalucía registró 173 siniestros mortales con maquinaria agrícola entre 2010 y 2023
Un informe sobre siniestralidad agrícola sitúa a Andalucía como la comunidad con el 12,3% de las muertes con maquinaria agrícola en España entre 2010 y 2023; en la provincia de Cádiz se contabilizaron seis fallecidos.

Andalucía registró 173 siniestros mortales con maquinaria agrícola entre 2010 y 2023, lo que representa el 12,3% del total nacional en ese periodo. En la provincia de Cádiz se contabilizaron seis fallecidos, según recoge el informe ‘Siniestralidad agrícola e incendios en cosechadoras y empacadoras’, elaborado por Fundación Mapfre junto a equipos de la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Zaragoza.
A nivel nacional, el sector agrario acumuló 1.620 muertes en esos 14 años, con una media de 116 fallecidos anuales. En el 86,9% de los casos estuvo implicada algún tipo de maquinaria agrícola, lo que supone 1.407 víctimas. Los tractores concentraron la mayoría de los accidentes mortales, con 1.141 siniestros con resultado de muerte.
Por provincias andaluzas, Córdoba y Jaén encabezaron la estadística con 31 fallecidos cada una, seguidas de Granada (29), Sevilla (26) y Almería (23). Huelva registró 15 muertes, Málaga 12 y Cádiz seis.
El estudio, basado en la recopilación de siniestros publicados en medios de comunicación, analiza los principales factores de riesgo asociados a los accidentes mortales en el sector agrícola y advierte de que la información oficial se encuentra dispersa en distintas estadísticas laborales y de tráfico.
Descenso desde 2014
La evolución de la siniestralidad muestra una tendencia descendente a lo largo del periodo analizado. En 2010 se registraron en torno a 160 fallecidos, con un máximo en 2013, cuando se alcanzaron aproximadamente 180 casos. A partir de 2014, la cifra bajó hasta situarse en torno a 80 muertes y, posteriormente, se ha mantenido estable entre 100 y 120 anuales. En 2023, último año con datos disponibles, se contabilizaron alrededor de 100 fallecidos.
El vuelco es el tipo de siniestro más frecuente cuando hay maquinaria implicada, con un 57% del total. De ellos, el 94,1% se produjeron con tractor y el 18% con tractor y equipo suspendido. Tras los vuelcos, se sitúan los accidentes de circulación (10%), los atropellos y autoatropellos (9%), los aplastamientos sin vuelco (7%) y los atrapamientos por elementos móviles (5%).
En cuanto al lugar del accidente, las parcelas concentran el 39% de los casos mortales con maquinaria agrícola. Los caminos suponen el 20% y las carreteras el 16%. Entre las causas más señaladas figuran los desniveles del terreno (22%), la salida de vía (20%) y las imprudencias (16%).
Perfil de las víctimas
El 94% de las víctimas en siniestros con maquinaria agrícola fueron hombres. La edad media fue de 59,8 años, con mayor incidencia entre mayores de 65 años, especialmente en los tramos de 66 a 70 y de 76 a 80 años. El informe también recoge 27 menores fallecidos durante el periodo analizado, 21 de ellos con menos de 16 años.
Los siniestros se concentran en primavera y verano, con un 30% más de casos que la media mensual. Mayo es el mes con mayor número de fallecidos en el conjunto del periodo estudiado. La mayoría de los accidentes se producen entre las 6.00 y las 20.00 horas, con picos entre las 12.00 y las 14.00 y entre las 16.00 y las 18.00.
Incendios en cosechadoras y empacadoras
El informe analiza además los incendios en cosechadoras de cereal y empacadoras. Entre 2016 y 2021 se registró una media anual de 92 incendios forestales originados por cosechadoras y 17 por empacadoras. Casi la mitad de estos fuegos (48,5%) se produjeron en las horas de mayor temperatura.
En las cosechadoras, los incendios se originan principalmente en el motor y la salida de gases (32%) y en la barra de corte (31%), además de en rodamientos y correas (18%) y por causas eléctricas (9%). En las empacadoras, el 28% ha registrado algún incendio o conato, con origen frecuente en cojinetes (32%), el embrague (25%) o el sistema de recogida.
El estudio plantea cuatro niveles de actuación para reducir el riesgo de incendio: mejoras en el diseño de la maquinaria por parte del fabricante; mantenimiento y limpieza periódica por el usuario; sistemas de monitorización de temperatura; y dispositivos de autoextinción en las zonas de mayor riesgo.





