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‘Cadirvana’ se vuelca en la política internacional y en la sanidad andaluza pero se queda sin arquitectura de tipo en el COAC 2026

La comparsa de Conil apostó por una metáfora oriental para reivindicar a Cádiz como nirvana, pero el simbolismo no sostuvo el repertorio más allá de una tanda de pasodobles contundente

La comparsa ‘Cadirvana’, procedente de Conil y con la autoría de Jesús Piña, José Luis Torres y música de Óscar Mosteiro, regresó al Gran Teatro Falla con un tipo que mezcló la estética hindú con una lectura espiritual del Carnaval gaditano. La idea situaba a un grupo de sadhu en búsqueda del nirvana, que acababan encontrando en la Caleta. El concepto, más simbólico que narrativo, ofreció una presentación vistosa, pero con desarrollo limitado, lo que afectó a la capacidad dramatúrgica del tipo a lo largo del repertorio.

El riesgo conceptual contrastó con el giro radical respecto a 2025, cuando la misma comparsa apostó por un tipo costumbrista de raíz conileña. En esta ocasión, el envoltorio oriental fue usado como pretexto para cantar a Cádiz, recurso que en comparsa funciona solo si genera relato interno. Aquí no lo hizo del todo: la metáfora quedó enunciada en la presentación y se fue agotando durante el popurrí.

La tanda de pasodobles fue, con diferencia, lo más sólido y mejor recibido del pase. El primero construyó una historia en clave sanitaria que desembocó en denuncia explícita sobre retrasos diagnósticos en cribados de cáncer de mama. El texto personalizó la experiencia y llevó el giro final hacia la crítica al Gobierno andaluz y, más concretamente, al presidente Juanma Moreno. La letra conectó con una de las temáticas más presentes en este concurso: la crisis sanitaria y la vulnerabilidad del paciente en un sistema tensionado.

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El segundo pasodoble se movió a terreno internacional con un discurso antifascista centrado en Donald Trump, en su política exterior y en la tensión geopolítica vinculada a bases militares, OTAN y soberanía europea. Para una comparsa de Conil, el registro fue inusual: poco localista, poco sentimental y abiertamente político. El guiño a comparsa de los ochenta no fue casual: la pieza remitió a ese carnaval que hablaba de geopolítica en plena Guerra Fría con referencias directas y sin ironía. Fue un riesgo y, en términos de contenido, el tramo más singular del repertorio.

Los cuplés no acompañaron al nivel marcado por la tanda anterior. El primero tomó al obispo de Cádiz como protagonista, con un remate satírico que apuntó a la pederastia eclesial desde el humor negro. El segundo retrató a un vecino ultra en redes sociales y acabó en un golpe explícito contra la comparsa de los Pastrana. Hubo intención crítica, pero sin sorpresa ni construcción ingeniosa. El estribillo sirvió para reanudar la metáfora espiritual y volver al concepto del nirvana gaditano.

El popurrí confirmó el problema de arquitectura del tipo. La metáfora oriental se diluyó pronto y el repertorio derivó en costumbrismo carnavalero, geografía emocional gaditana y reivindicación cultural. El humor apareció en pequeñas escenas, especialmente en el choque entre el sadhu espiritual y el jubilado pescador de La Caleta, uno de los pocos momentos en los que el tipo encontró aire. En lo musical, la pieza fue correcta y con afinación estable, pero sin arrebato competitivo.

En el plano competitivo, la propuesta llegó al Falla como comparsa ideológica de corte medio, fuerte en discurso pero débil en estructura. El salto político le permite diferenciarse del bloque sentimental y del bloque feminista que está marcando buena parte de la modalidad en este COAC. Sin embargo, la falta de mecanismo interno del tipo y unos cuplés poco eficaces lastran opciones reales de avanzar más allá de la ronda.

La lectura general tras su pase es que ‘Cadirvana’ tiene discurso, intención y una tanda de pasodobles capaz de sostener titular; pero no tiene aún una arquitectura que permita competir en la parte alta de la modalidad. El pase a cuartos queda abierto, pero condicionado por el nivel medio de la función y por el tapón natural de una edición con mucha comparsa ideológica.






















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