Cádiz renueva el Voto a la Virgen del Rosario antes de la procesión por el centro
El alcalde Bruno García ha renovado el Voto a la Virgen del Rosario en Santo Domingo, mientras la procesión de la Patrona partirá a las 18.30 horas de este 7 de octubre

Cádiz ha renovado este 7 de octubre el Voto a la Virgen del Rosario, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad, durante una ceremonia celebrada por la mañana en la iglesia de Santo Domingo. El alcalde, Bruno García, ha formalizado en nombre de la ciudad este compromiso, cuyo origen se remonta a 1730, ante representantes civiles, militares y eclesiásticos y numerosos fieles.
La función religiosa ha estado presidida por primera vez por Ramón Valdivia, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Tras la misa se ha celebrado la tradicional ofrenda de nardos a la Virgen, mientras que los actos previstos para la jornada continuarán por la tarde con la procesión de alabanza por varias calles del centro de la capital gaditana.
El cortejo tiene fijada su salida a las 18.30 horas desde el convento de Santo Domingo. El itinerario discurrirá por Compás de Santo Domingo, Plocia, San Juan de Dios, avenida Cuatro de Diciembre de 1977, Sánchez Barcáiztegui, Manzanares, Cobos, Catedral, Pelota, San Juan de Dios y Sopranis, antes de regresar al templo dominico.
La renovación del Voto constituye uno de los principales actos civiles y religiosos vinculados a la festividad de la Patrona de Cádiz. La tradición comenzó en 1730, cuando el Cabildo municipal acordó expresar su gratitud a la Virgen del Rosario después del cese de la segunda epidemia de fiebre amarilla que afectó a la ciudad. El compromiso fue adquirido a perpetuidad y se ha mantenido durante casi tres siglos.
Durante su intervención, Bruno García situó la celebración dentro de la memoria colectiva de Cádiz y defendió las tradiciones como vínculo entre distintas generaciones. El alcalde incorporó también a su discurso algunos de los problemas actuales de la ciudad, entre ellos las dificultades de acceso a la vivienda que afrontan familias y jóvenes.
El regidor planteó la necesidad de que Cádiz permita a sus habitantes “nacer, crecer, estudiar, trabajar” y formar una familia. También se refirió a las personas enfermas, quienes viven solas, la población desempleada, las familias que necesitan apoyo y los jóvenes que buscan oportunidades laborales o personales.
García reconoció asimismo el trabajo de los empleados de los servicios públicos, los comerciantes y otras personas que participan en la actividad cotidiana de la ciudad. En su intervención vinculó la devoción a la Virgen del Rosario con el objetivo de avanzar hacia una ciudad “más solidaria y con más oportunidades”, especialmente para quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
El alcalde extendió su intervención a Ceuta y a las circunstancias de las personas que viven a ambos lados del Estrecho. En este ámbito defendió el diálogo, la cooperación y la solidaridad como instrumentos para proteger la dignidad de las personas y favorecer la convivencia.
Por su parte, Ramón Valdivia centró su homilía en la esperanza, la unidad y la atención a los colectivos vulnerables. El administrador apostólico pidió superar las rivalidades y buscar espacios comunes, además de reconocer aspectos positivos incluso en quienes son considerados adversarios. También señaló la confianza como un elemento necesario para la convivencia.
Valdivia reclamó que Cádiz sea una “casa de todos” y sostuvo que la tradición religiosa debe contribuir al perdón, la paz y la misericordia. El prelado relacionó este mensaje con la trayectoria histórica de la ciudad y consideró que su experiencia puede ayudar a afrontar las dificultades actuales desde la búsqueda del bien común.
El administrador apostólico hizo igualmente referencia a Ceuta y a las personas situadas al otro lado del Estrecho, ampliando su llamamiento a la solidaridad más allá de Cádiz. En uno de los pasajes de su homilía pidió que la celebración ayudara a que los ciudadanos se mirasen “los unos a los otros con amor” y a reforzar la atención al prójimo.
La ofrenda de nardos celebrada después de la eucaristía ha completado los actos matinales en Santo Domingo. La salida procesional de las 18.30 horas cerrará el programa de una festividad que reúne la dimensión religiosa de la devoción a la Virgen del Rosario con el cumplimiento del voto histórico asumido por la ciudad en el siglo XVIII.


