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‘Contra viento y marea’ trae desde Puertollano un tipo pirata romántico en su segunda participación en el COAC 2026

La comparsa manchega regresó al Falla con un barco-escenario, estética cuidada y letras de piropo, en un pase correcto pero sin conflicto competitivo

La comparsa ‘Contra viento y marea’, procedente de Puertollano (Ciudad Real), volvió al Gran Teatro Falla para afrontar su segunda participación en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC) con un tipo pirata de corte romántico y una puesta en escena especialmente cuidada. La agrupación, con letra, música, dirección y representación legal de Carlos Sendarrubias Coello, concurrió el año anterior bajo el nombre ‘L@s artistas’ y mantiene la continuidad del proyecto conocido en su entorno como ‘La Victoria’, denominación que también recibe el barco que ocupó el escenario.

La presentación definió el planteamiento central del pase: navegar “contra viento y marea” hacia Cádiz, entendiendo el Carnaval como destino y como razón de la travesía. El vestuario apostó por tonos naturales, detalles textiles y un trabajo escenográfico orientado a la teatralidad, sello reconocible en la comparsa desde su debut. La introducción fijó una estética sentimental y una mirada amable hacia el concurso, con referencias explícitas a la navegación, la llegada al puerto y la figura del capitán como guía del repertorio.

El primer pasodoble abrió el bloque lírico con un piropo a Cádiz en clave pirata, aludiendo al Carnaval como brújula cultural y al recuerdo de los “piratas del 98” de Martínez Ares. La música optó por un tempo dulce, de fraseo meloso y cadencia sostenida, generando una ejecución sin estridencias y con afinación estable, aunque de escasa tensión dramática. La letra se mantuvo en el elogio sin introducir conflicto ni posicionamiento, recurso que facilitó la recepción del público pero redujo la densidad competitiva del mensaje.

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El segundo pasodoble cambió el punto de vista para situarse en la Mancha, reivindicando la tierra de origen como espacio quijotesco, “de mil melodías”, “que trabaja de día” y donde “tu casa es la mía”. El texto enumeró señas culturales y referencias identitarias —Quijote, campos, cerquita, hospitalidad— y funcionó como declaración de pertenencia. La respuesta del teatro fue cálida, especialmente entre paisanos presentes, aunque el enfoque volvió a ubicarse en el elogio sin evolucionar hacia tesis o conflicto.

Los cuplés derivaron hacia el humor blanco con referencias al universo pirata y guiños carnavalescos. El primero recordó al veterano Paco “el Pellejo”, mientras el segundo jugó con piratas estereotípicos —tuerto, musculitos, guitarra—. Ambos remates se apoyaron en la complicidad del teatro y en el estribillo, pero sin generar sorpresa ni ritmo cómico sostenido. El público rió más por afecto que por elaboración humorística, algo habitual en agrupaciones foráneas que priorizan la teatralidad sobre el remate.

El popurrí desarrolló la navegación como metáfora carnavalesca y mantuvo coherencia estética con el resto del repertorio. Se insistió en la importancia de la musa, en la búsqueda del tesoro y en la continuidad del viaje hacia febrero. En los tramos finales apareció una incursión política ligera con referencias a “rosa machista”, “ultraderecha” y “brechas en el barco”, aunque sin desarrollo discursivo ni tesis definida, para regresar finalmente al cierre lírico.

La recepción del público fue respetuosa y afectuosa, especialmente al inicio del pase y en los piques del popurrí. No hubo fracturas ni momentos de desconexión, señal de un repertorio bien montado y correctamente interpretado. La comparsa llegó al final con celebración y saludos compartidos desde escena, reflejando el valor simbólico que para el grupo supone cantar en el Falla.

En clave competitiva, el pase puede calificarse como correcto y ordenado, con afinación limpia, estética cuidada y actitud muy respetuosa hacia el concurso. Sin embargo, el repertorio se construyó fundamentalmente sobre el elogio —a Cádiz y a la tierra propia— y sobre la navegación como metáfora, sin introducir conflicto, humor o tesis, elementos que han marcado buena parte de las comparsas más potentes del año. Con ello, ‘Contra viento y marea’ queda como comparsa de paso y presencia, con dificultades objetivas para disputar el corte clasificatorio.


















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