Ecologistas vinculan la protección del Faro de Trafalgar a las protestas contra sus usos privados
Ecologistas en Acción y Enebro celebran la declaración BIC del Faro de Trafalgar y reclaman un museo histórico y ambiental frente a su explotación hostelera.

Ecologistas en Acción y su grupo local Enebro han celebrado la declaración del Faro de Trafalgar como Bien de Interés Cultural (BIC) y han atribuido este reconocimiento a la movilización vecinal y ecologista. Ambas organizaciones defienden que el edificio, situado en Barbate, albergue un centro de interpretación o un museo histórico y ambiental, y mantienen su rechazo a los usos privados vinculados a la hostelería.
La protección del Faro de Trafalgar fue aprobada por el Consejo de Ministros el 20 de octubre. Los colectivos consideran que culmina un proceso impulsado por las protestas ciudadanas, el trabajo de jóvenes historiadores y la intervención de la diputada de Sumar por Cádiz, Ester Gil de Reboleño, a quien agradecen su apoyo.
El origen de esa movilización se remonta, según explican, a noviembre de 2023, cuando tuvieron conocimiento de que la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC) iba a resolver una concesión para instalar un restaurante y un centro de interpretación en el faro a favor de una empresa sevillana.
Los ecologistas sostienen que no hubo exposición pública de la concesión y que fueron los vecinos quienes, tras conocerla, promovieron una manifestación contra la incorporación de usos privados al edificio. Esa afirmación forma parte de las críticas de la organización a la tramitación del proyecto.
Ecologistas en Acción y Enebro distinguen entre el aprovechamiento cultural que reclaman y la explotación comercial que rechazan. Su propuesta pasa por divulgar la historia del enclave y sus valores naturales mediante instalaciones museísticas, manteniendo su carácter público.
También reiteran su oposición al uso hotelero y a que una infraestructura construida con recursos públicos se destine al beneficio de particulares. En ese contexto, reclaman que el faro siga perteneciendo al Dominio Público Marítimo Terrestre y sea tratado como un bien histórico y natural.
Las organizaciones dirigen parte de sus reproches a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Barbate. Les acusan de no haberse opuesto a lo que describen como una privatización del faro y su conversión en un establecimiento de ocio abierto hasta las 2.30 horas. Esa caracterización corresponde a la denuncia ecologista sobre los usos previstos.
El reconocimiento patrimonial se suma a las figuras de protección ambiental del tómbolo de Trafalgar. Los colectivos recuerdan su consideración como Monumento Natural y su inclusión en espacios de la Red Natura 2000, tanto por la conservación de hábitats como por la protección de las aves, además de su incorporación al Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate.
Para los ecologistas, esa acumulación de valores y protecciones justifica que cualquier actuación tenga en cuenta tanto el edificio como el entorno en el que se encuentra. Su reivindicación cultural incluye, por ello, una vertiente histórica y otra ambiental.
El expediente para declarar el faro BIC fue incoado por el Ministerio de Cultura en junio de 2025. La declaración aprobada este octubre protege sus valores históricos, científicos y técnicos y, según la información ministerial recogida en el comunicado, no interfiere en sus funciones de señalización marítima.
El faro presta servicio a la navegación desde julio de 1862 y continúa orientando a los barcos que entran o salen del Estrecho de Gibraltar. Los colectivos confían en que Cultura y los responsables políticos locales preserven esa función y los valores del inmueble al definir su futuro.
La celebración ecologista coincide con la conmemoración, el 21 de octubre, del 221 aniversario de la batalla de Trafalgar. Las organizaciones consideran que el reconocimiento abre una oportunidad para convertir el enclave en un referente de divulgación histórica y ambiental en la provincia.


