El Ayuntamiento de Cádiz participa en la Conferencia Internacional Ciudades por los Derechos Humanos celebrada en Barcelona

En esta mesa se ha planteado el papel adoptado por las ciudades y el municipalismo para ser espacio de resistencia a la actual proliferación de los discursos xenófobos, intolerantes y del miedo. Así mismo se ha debatido si las ciudades pueden ser un nuevo contrapoder global ante las políticas de cierre de fronteras, odio y restricción de derecho que cada vez aplican más estados y que se oponen a una agenda local por el respeto a la plena ciudadanía y la convivencia.
La concejala de Asuntos Sociales, Ana Fernández, ha destacado la “importancia de estar en estos espacios donde se ha puesto de manifiesto la importancia del municipalismo y la necesidad de que los ayuntamientos, como instituciones más cercanas, creen políticas que blinden los derechos de la ciudadanía contra el ascenso de la ultraderecha para evitar que nadie se quede atrás”.
Ana Fernández ha puesto de relieve la celebración de esta conferencia coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Carta de los Derechos Humanos “justo en un momento como el que nos encontramos en la que están cobrando fuerza los partidos de la ultraderecha que atentan y ponen en peligro la garantía de estos derechos”.
Frente a esto, “es primordial que desde los ayuntamientos y desde el municipalismo se apuestan por políticas inclusivas, integradoras, que garanticen el cumplimiento de los derechos, todos los derechos”.
La I Conferencia Europea de Ciudades por los Derechos Humanos que se celebró hace 20 años, reunión a más de 70 ciudades de todo el continente con el objetivo común de levantar la voz del municipalismo como la voz de la administración más cercana a la ciudadanía, que defiende, protege y garantiza los derechos de todo el mundo.
Según afirman desde la organización, en estos 20 años se ha consolidado este movimiento y actualmente se multiplican por todas partes los mecanismos municipales de garantía de los derechos, como los defensores del pueblo locales, y también se planifican, cada vez más, políticas locales de derechos humanos.
Sin embargo, los derechos de muchas personas, especialmente de mujeres y de las personas migradas, continúan vulnerándose diariamente y los retos, como sociedad y como administraciones locales, son importantes. Muchas de estas vulneraciones son sistemáticas y responden a la configuración política mundial en estados-nación y al sistema patriarcal y neoliberal imperante.
El 2018 es, por consiguiente, un año de conmemoración, pero especialmente es un año de reivindicaciones. Es así porque “70 años después, 20 años después, vivimos un momento de retroceso de derechos en el que peligran los espacios protegidos y las conquistas sociales y en el que la ciudadanía global parece aún más lejana”.


