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El coro ‘Dame veneno’ se estrena en cuartos del COAC 2026 con una propuesta metacarnavalera de rendimiento irregular

El coro onubense ‘Dame veneno’ alcanza por primera vez los cuartos del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una idea clara y bien trabajada, pero con letras y desarrollo escénico insuficientes para sostener la exigencia de la fase

El coro ‘Dame veneno’, procedente de Huelva capital, vivió en el Gran Teatro Falla una noche histórica al debutar en la fase de cuartos de final del COAC 2026. La agrupación, dirigida por Manuel Tirado Guevara y con letra de Rafael Adamuz Santos y música de Manuel Alvarado Valladolid y Antonio Rodríguez Pino, logró superar por primera vez el corte de preliminares tras varias participaciones en el certamen, consolidando un proyecto joven que cumple su tercer año en Cádiz y un lustro de trayectoria global.

La propuesta se articula en torno a una alegoría metacarnavalera: una fábrica donde se elabora el “veneno del Carnaval”, entendido como una pócima capaz de combatir los males cotidianos y despertar la creatividad, la crítica y la emoción propias de febrero. El tipo, reconocible y coherente, se sostiene desde el inicio con una puesta en escena ordenada y una idea fácilmente identificable, aunque sin un elemento diferencial claro dentro de una modalidad acostumbrada a este tipo de discursos autorreferenciales.

La presentación resulta correcta en lo musical y bien defendida en afinación, con un empaste equilibrado entre voces masculinas y femeninas que evidencia trabajo y horas de ensayo. El arranque, sin embargo, no termina de provocar un impacto contundente en el teatro, quedándose en una introducción funcional que cumple su cometido sin marcar territorio en una fase tan exigente como los cuartos de final.

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En la tanda de tangos se aprecian algunas de las limitaciones del repertorio. El primero desarrolla el doble significado del “veneno”, diferenciando entre el nocivo que intoxica a la sociedad y el simbólico que representa el propio Carnaval. La letra, bien intencionada, funciona casi como una prolongación de la presentación y acusa un tono más propio de preliminares, sin el peso ni la profundidad que se esperan en este tramo del concurso.

El segundo tango recurre a la metáfora religiosa para trazar un paralelismo entre santos y figuras políticas, de distintas ideologías, a las que se atribuyen devociones interesadas. La copla plantea una reflexión sobre el voto y la hipocresía moral, pero su remate, cuestionando si se “reza al mismo diablo” en las urnas, resulta poco convincente y deja una sensación de discurso incompleto, sin un cierre que termine de redondear la idea.

El bloque de cuplés se sitúa en un nivel bajo y se convierte en uno de los puntos más débiles del pase. El primero, con referencias a Julio Iglesias y Donald Trump, presenta un giro desconcertante que no logra conexión con el público. El segundo, dedicado a la chirigota ‘Los calaíta’, imagina al Peluca fumando para encontrar inspiración, pero el chiste se diluye y queda sin efecto en el patio de butacas. El estribillo, pegadizo y reconocible, actúa como único elemento salvable de una tanda difícil de justificar en esta fase.

El popurrí ofrece el tramo más reconocible del repertorio. En él, el coro recupera un tono más gaditano y carnavalesco, con un discurso que conecta mejor con la esencia de la fiesta y permite al grupo mostrar una mayor comodidad interpretativa. La afinación mejora conforme avanza el bloque final y se mantiene la tensión hasta el cierre, aunque sin llegar a despegar ni provocar un final especialmente destacado.

En el apartado interpretativo, ‘Dame veneno’ muestra un grupo serio, ordenado y disciplinado. La corrección técnica es constante, pero se echa en falta mayor riesgo, personalidad escénica y ambición en el planteamiento. La diferencia de nivel entre preliminares y cuartos se hace visible, especialmente en el contenido de las letras y en la capacidad de generar momentos de verdadero impacto.

La actuación supone, no obstante, un paso adelante evidente para el coro onubense. Alcanzar los cuartos del COAC 2026 confirma la progresión del grupo y reconoce un trabajo continuado que va dando frutos. Sin embargo, el pase deja una sensación irregular, con una propuesta metacarnavalera que se queda corta en profundidad y peso literario para competir de tú a tú en una fase tan exigente.




















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