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El coro El Sindicato impone su potencia vocal en las semifinales del COAC 2026, con un repertorio irregular en las letras

El coro de Julio Pardo, Rivas y el Canijo firma un pase de alto nivel técnico en las semifinales del COAC 2026, sostenido por la música y el grupo, pero con letras desiguales en su estreno

El coro El Sindicato abrió la sesión de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una actuación marcada por la fuerza del grupo, la solidez musical y una propuesta escénica de gran impacto, aunque sin terminar de redondear en el apartado de letras. La agrupación gaditana, dirigida por Daniel Lucena y con autoría de Antonio Rivas, Antonio Pedro Serrano ‘el Canijo’ y Julio Pardo, afrontó este pase decisivo con la vitola de candidato firme, apoyándose en su reconocible sonido coral y en una idea que vuelve a transitar el terreno del metacarnaval.

El Sindicato se presenta como un colectivo de Comisiones Copleras que amenaza con paralizar el Concurso desde una asamblea permanente. La idea, visualmente muy reconocible, sirve de marco para una sucesión de reivindicaciones internas y externas del mundo del Carnaval. El planteamiento funciona desde el primer momento gracias a un montaje escénico muy cuidado, cargado de referencias icónicas del Falla y del propio concurso, que refuerzan la conexión con el público habitual de esta fase.

La presentación arranca con un claro carácter comparsista, a voz en grito y con un arranque de gran contundencia sonora. El impacto inicial es uno de los puntos fuertes del pase, sostenido por un grupo que impone respeto desde la primera nota. La afinación y el empaste de las cuerdas vuelven a ser señas de identidad de un coro que, en semifinales, demuestra haberle tomado definitivamente la medida al escenario y a la propuesta musical.

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En los tangos se concentra buena parte del debate del repertorio. El primero, dedicado a la situación de los autónomos, construye un relato reconocible y cercano, narrado desde la óptica de quien intenta sacar adelante su negocio sin red de seguridad. La letra, sin embargo, cae en un enfoque simplificado en su crítica fiscal y presenta algunas incorrecciones en el planteamiento, con un remate facilón que resta fuerza al mensaje. La música, de alto nivel, sostiene un tango que destaca más por su ejecución que por su contenido.

El segundo tango eleva el listón del pase. La letra plantea un original convenio entre padres e hijos para reivindicar la conciliación familiar y el tiempo compartido. El desarrollo es claro, directo y bien estructurado, con un mensaje que conecta por su cercanía y por su coherencia interna. En este caso, la idea y el contenido caminan de la mano, convirtiendo este tango en uno de los momentos más sólidos de la actuación y en un argumento de peso de cara a la clasificación.

La tanda de cuplés no alcanza el mismo nivel. El primero, centrado en Juan Carlos I, apuesta por un humor explícito y un remate desbarrado que resulta poco fino. El segundo, basado en un chiste doméstico sobre las cenizas de una cuñada, tiene poco recorrido y no termina de conectar con el patio de butacas. El estribillo cumple una función de enlace, sin destacar por sí mismo ni dejar huella.

El popurrí vuelve a apoyarse en un collage carnavalero bien hilado, con una selección musical que mantiene el ritmo y el interés, aunque sin alcanzar noches más inspiradas de este mismo grupo. El discurso insiste en el metacarnaval, en la crítica a las dinámicas internas del Concurso y en la defensa de la afición y los autores, con un mensaje final que apela a recuperar la esencia compartida de la fiesta.

En el plano interpretativo, El Sindicato juega en otra liga. El grupo es poderoso, seguro y equilibrado, con un sonido coral sólido que sostiene el repertorio incluso en sus tramos más irregulares. La marca Pardo–Canijo vuelve a ser reconocible en la música del 2×4 y en la concepción del espectáculo, confirmando a este coro como uno de los más competitivos del COAC 2026.

El pase deja una sensación clara: alto nivel técnico, potencia vocal y una propuesta con mimbres para pelear por todo, pero con letras de estreno desiguales que impiden el golpe definitivo. El Sindicato sigue siendo un candidato firme a avanzar, a la espera de redondear un repertorio que, por música y grupo, sigue estando entre los más sólidos del Concurso.



















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