El coro ‘La carnicería’ da un golpe de autoridad en los cuartos del COAC 2026 con una obra de gran calado político y literario
La propuesta de Miguel Ángel García Argüez convierte el ruedo de una plaza de toros de posguerra en una potente metáfora de España, firmando en el Gran Teatro Falla uno de los repertorios más sólidos, ambiciosos y comprometidos del COAC 2026
El coro gaditano ‘La carnicería’ regresó al Gran Teatro Falla para afrontar su pase de cuartos de final del COAC 2026 confirmando un salto cualitativo evidente respecto a preliminares y situándose de lleno entre las propuestas más potentes del certamen. Con letra y música de Miguel Ángel García Argüez y dirección de Francisco Jesús Doeste Armario, la agrupación firmó una actuación de enorme peso conceptual, sostenida por un discurso crítico coherente, una ejecución coral muy sólida y un repertorio de gran ambición literaria.
El tipo sitúa la acción en una plaza de toros de la posguerra, utilizando el ruedo como metáfora de España. Toros, toreros, picadores, autoridades franquistas y público conforman un retrato simbólico del país, donde la violencia, la obediencia, el miedo y la propaganda se entrelazan como elementos estructurales de la identidad colectiva. Desde la presentación, el símil taurino se despliega con claridad: España es toro y verdugo, víctima y ejecutor, atrapada en un ciclo que se repite una y otra vez.
La presentación destaca por su contundencia conceptual. Los clarines, la estética reconocible de la época y la fuerza del texto construyen un arranque muy definido, que sitúa al espectador en un universo simbólico cargado de memoria histórica. El discurso no se queda en la ambientación, sino que utiliza cada elemento del tipo para reforzar la lectura política y social del repertorio.
El bloque de tangos alcanza un nivel sobresaliente. El primero da voz al toro desde su nacimiento hasta su entrada en la plaza, construyendo un relato poético que denuncia la mercantilización del sufrimiento y el espectáculo de la sangre. El giro final traslada la crítica al presente, señalando a Andalucía y al presidente Juan Manuel Moreno Bonilla como torero que se lucra del sacrificio ajeno. Es una copla compleja, arriesgada y brillantemente rematada, una de las más potentes del concurso hasta el momento.
El segundo tango cambia el foco sin perder profundidad. En primera persona, una mujer de 70 años defiende el derecho a una pensión digna tras toda una vida de trabajo y cotizaciones. La letra responde directamente a discursos que cuestionan el sistema de pensiones, desmontándolos con un mensaje claro y eficaz: “yo ya he pagado mi parte”. La copla conecta con una problemática social muy presente y lo hace desde la empatía, sin concesiones ni simplificaciones, convirtiéndose en una de las letras sociales más sólidas del COAC 2026.
La tanda de cuplés se sitúa en un plano correcto, sin desentonar con el conjunto. El primero alude a los mensajes privados de políticos y a los escándalos destapados, mientras que el segundo ironiza sobre la subida de precios y las enfermedades animales que afectan a la alimentación. Funcionan mejor por su música y su integración en el tipo que por el impacto del remate, quedando claramente eclipsados por la altura de las coplas largas.
El popurrí es uno de los grandes pilares del repertorio. Con una duración superior a los doce minutos, despliega un análisis social y político sostenido, apoyado en una excelente selección musical y en seis cuartetas de gran densidad literaria. Lejos de resultar excesivo, el desarrollo se justifica por el contenido y por la claridad del discurso, culminando con un cierre de fuerte carga simbólica que invita a la reflexión sobre los tiempos que se están viviendo.
En el apartado interpretativo, el coro muestra una solidez notable. La afinación es firme, la potencia coral acompaña al mensaje y la ejecución transmite seguridad y convencimiento. El grupo se mueve con comodidad dentro de un repertorio exigente, equilibrando disfrute escénico y compromiso crítico sin perder claridad.
La actuación de ‘La carnicería’ en los cuartos del COAC 2026 deja una sensación de obra grande. Se trata de un coro maduro, valiente y profundamente trabajado, que utiliza el Carnaval como herramienta de análisis político y memoria histórica. Pese a unos cuplés menos memorables, el conjunto alcanza un nivel sobresaliente y se erige como uno de los grandes golpes sobre la mesa del concurso, con argumentos de sobra para aspirar a lo máximo.





















