El coro ‘La esencia’, Lxs Invencibles y el Yuyu lideran una sesión de preliminares con identidad, política y regreso competitivo
El Falla vivió una noche marcada por el canon del tango, la autoría femenina en comparsa y el humor histórico del Yuyu, con propuestas potentes y otras más irregulares

La sesión de preliminares del COAC 2026 dejó una fotografía clara del momento competitivo: un coro que reivindica canon, una comparsa que consolida el proyecto mixto, una chirigota histórica que certifica su regreso y un cuarteto que ha convertido la inclusión en lenguaje propio del Concurso. La noche fue larga, variada y con paso firme de varias agrupaciones hacia el segundo corte, algo que no siempre ocurre en las primeras funciones del certamen.
La apertura corrió a cargo del coro gaditano La esencia, que defendió un repertorio clásico apoyado en tango reconocible y discurso identitario. La propuesta situó el gaditanismo como núcleo del relato y utilizó la estética ochentera para recrear el entorno mediático del Concurso en su dimensión más histórica. El primer tango reivindicó la autenticidad frente a la sofisticación externa; el segundo abordó la transformación del público y el impacto de las redes en la recepción de repertorios. El popurrí sostuvo la línea localista y reforzó la tesis principal: la esencia no se exporta, se vive. El coro sale de preliminares con el cartel de competitivo dentro de la modalidad, con recursos, coherencia y poco margen de duda respecto a sus opciones de pase.
A continuación llegó la comparsa Lxs Invencibles, de Cádiz, con autoría femenina completa y una puesta en escena centrada en el caballo de Troya. El grupo volvió al Falla con una carga política evidente, dos pasodobles duros y un discurso que consolida el proyecto mixto como actor estable del Concurso. La primera letra abordó las resistencias y prejuicios hacia las comparsas mixtas; la segunda apuntó directamente al exobispo de Cádiz en un pasodoble severo y sin eufemismos. El popurrí sostuvo la épica mitológica con Cádiz como territorio cultural. La propuesta suena, tiene discurso y posee autoría diferenciada. Si mantiene cohesión en siguientes pases, tiene opciones serias de semifinal.
El turno del humor vino de la mano del Yuyu con Los que van a coger papas, una chirigota que celebró cuarenta años de debut y que certificó que el regreso del autor no fue un gesto puntual, sino competitivo. El tipo papal permitió un universo humorístico propio, apoyado en el absurdo y en la construcción de mundo antes que en la maldad. El primer pasodoble abordó el retorno carnavalesco del propio autor; el segundo fue el momento emocional de la sesión: un homenaje a Selu García Cossío que provocó abrazo y ovación. Los cuplés fueron eficaces y el popurrí mantuvo continuidad narrativa. En la foto competitiva, el Yuyu sale fuerte y con aspiraciones reales dentro de una modalidad donde la jerarquía está en plena reordenación.
El cuarto pase correspondió al cuarteto La pandilla inclusiva, del Centro Afanas del Puerto, que regresó con tipo de banda musical con superpoderes. El grupo consolidó un lenguaje propio en el que la diversidad funcional no aparece como excepcionalidad, sino como normalidad humorística. El repertorio mezcló crítica cotidiana, accesibilidad y guasa sin sentimentalismo. El popurrí cerró con una cuarteta que definió su lugar en el Concurso: “aquí me siento uno más”. El cuarteto no compite desde el ingenio textual clásico, pero sí desde la construcción de identidad. La respuesta del público confirmó su arraigo en el Falla.
En quinto lugar llegó la comparsa portuense Las manos de Cádiz, con un tipo centrado en el taller y en los artesanos del Carnaval. El primer pasodoble, dedicado a un niño que cumple el sueño de cantar en el Falla, funcionó como ejemplo de inclusión; el segundo, en clave sanitaria, acusó al presidente andaluz de abandono en el cribado del cáncer de mama. Los cuplés se apoyaron en el simulacro de tsunami y el popurrí se dispersó hacia otras temáticas, diluyendo la idea inicial. La propuesta mejoró respecto a 2025 en técnica y volumen, pero aún irregular en cohesión dramatúrgica. El Puerto mantiene plaza, pero dependerá de la competencia directa.
El cierre de la noche lo puso la comparsa gaditana La última noche, de José Juan Pastrana y Pepito Martínez, con una propuesta metateatral centrada en la despedida del artista. La presentación y la imagen final fueron los tramos más sólidos; la tanda de pasodobles alternó crítica sanitaria y preocupación paterna por las redes sociales. Los cuplés tuvieron menor impacto y el popurrí rindió mejor al reivindicar el trabajo de los invisibles del teatro. La comparsa apunta a competir desde la firma y la atmósfera, no desde la potencia, y conserva opciones de corte.
En balance, la sesión dejó tres titulares competitivos: el coro reafirma canon, la comparsa mixta se consolida y el Yuyu compite en plenitud. El cuarteto de Afanas confirmó identidad y aceptación; las comparsas del Puerto y de Pastrana mantienen posibilidades en función del nivel general. El Concurso mostró músculo y perfiles bien diferenciados en una noche de alta densidad artística para una preliminar.
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