El coro ‘Los mentirosos’ de Pastrana regresa al Falla con una propuesta ecologista
El coro de Rafael Pastrana presentó en el Gran Teatro Falla ‘Los mentirosos’, un tipo de pescadores que se transforman en defensores del medio ambiente con un repertorio centrado en el ecologismo y el respeto al Carnaval.
El coro gaditano ‘Los mentirosos’, obra de Rafael Pastrana, compareció en el Gran Teatro Falla (Cádiz) con una propuesta de pescadores que evolucionan hacia soldados del medio ambiente en defensa del planeta. Pastrana, autor de letra y música, volvió a firmar un repertorio de sello clásico en el tango y con un discurso marcadamente ecologista. La dirección corrió a cargo de Manuel Antonio Manzano.
La escena inicial se construyó a partir de un diálogo de pescadores en los bloques del Campo del Sur, con referencias a las capturas y al “morralla” propio del oficio. La presentación dio pronto un giro hacia la denuncia ambiental. El coro dibujó una bahía saturada de residuos y apeló a la necesidad de “mentalizarse” para frenar la contaminación marina. La musicalidad arrancó con un aire cercano a comparsa antes de ensamblar el coro al completo, momento en el que el tipo se completó con estetización militar (sombreros napoleónicos) y un tono de “resistencia” frente al deterioro del planeta.
El primer tango funcionó como piropo a Cádiz, con referencias explícitas a La Caleta, los compases de febrero y la tradición musical local. El texto incorporó un guiño sentimental hacia Kiko Zamora, compañero de etapas anteriores de Pastrana. La música optó por un trío clásico, fraseo limpio y cadencia cómoda, sin artificios. El remate apeló al febrero eterno del aficionado, cerrando una letra reconocible dentro del repertorio histórico del autor.
El segundo tango giró hacia el discurso metacarnavalero. Pastrana reivindicó el Falla como templo que hay que respetar y criticó al público que abandona la sala tras ver a su agrupación. La letra puso el foco en los códigos del Concurso y en el trato que reciben las agrupaciones sobre las tablas, recuperando el símbolo del ladrillo rojo como iconografía sentimental del teatro. La estructura musical mantuvo el molde del primero, con mayor tensión en el cierre para subrayar el carácter admonitorio del mensaje.
Los cuplés transitaron entre el costumbrismo y la sátira. El primero tomó como punto de partida la visita del Nazareno al Hospital Puerta del Mar para derivar hacia la situación sanitaria. El segundo abordó la pesca recreativa y la exhibición en redes de las capturas, con un remate más explícito y procaz. El estribillo se mantuvo en el registro habitual del coro, sin sorpresa estética.
El popurrí prolongó el discurso ecologista hacia un registro más grave. Pastrana articuló una denuncia amplia: contaminación, destrucción del medio marino, presión turística, consumo y agotamiento de recursos. En lo coral, los bloques más líricos se asentaron mejor que los de mayor velocidad, donde se acusó alguna falta de conjunción. La afinación se sostuvo, aunque sin brillo sobresaliente, y el cierre priorizó la coherencia temática por encima del impacto musical.
La propuesta ofreció más intención que espectacularidad. El mensaje ecologista se situó en el centro del diseño del pase, con una construcción clásica del tango y un popurrí de tono serio. La sensación final fue la de un coro reconocible en su trayectoria autoral, con oficio y discurso, pero sin exceso de vuelo artístico en este pase.

























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