El coro ‘Los mentirosos’ deja un pase discreto y polémico en los cuartos del COAC 2026
La propuesta ecologista de Fali Pastrana regresa al Gran Teatro Falla con un mensaje ambiental ambicioso, pero un repertorio irregular y unos tangos controvertidos que lastran su impacto competitivo en los cuartos del COAC 2026
El coro gaditano ‘Los mentirosos’ abrió la última función de cuartos de final del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con un segundo pase que confirmó las dudas generadas en preliminares. La agrupación, dirigida por Manuel Antonio Manzano Vía y con autoría completa de Rafael Pastrana Guillén, regresaba al concurso tras no participar en 2025 con una propuesta de marcado carácter ecologista que, pese a su intención, no logró traducirse en un resultado escénico sólido ni competitivo.
El tipo plantea una transformación simbólica de pescadores en soldados defensores del medio ambiente. La idea parte de un tópico reconocible —los embustes del pescador— para evolucionar hacia una denuncia de la contaminación marina por plásticos y residuos. Visualmente, el concepto se apoya en redes cargadas de basura y elementos recuperados del mar, integrados en la escenografía y el vestuario. El planteamiento se entiende y está bien justificado en la presentación, aunque su desarrollo resulta rebuscado y pierde claridad conforme avanza el repertorio.
La presentación funciona como marco conceptual, introduciendo la defensa del planeta y el cambio de rol de los personajes. Sin embargo, carece de impacto musical y escénico, quedándose en una exposición correcta pero poco estimulante. El arranque no consigue generar un clima de expectación ni marcar territorio en una fase donde la contundencia inicial resulta clave.
El bloque de tangos concentra los momentos más delicados del pase. El primero aborda la situación en Palestina, girando posteriormente hacia una crítica a la hipocresía social y a las protestas “con la barriga llena”, contraponiéndolas a la pobreza cercana. La copla mezcla conflictos de distinta naturaleza sin una conexión clara, lo que provoca un mensaje confuso y polémico, más inquietante que esclarecedor, y difícil de encajar dentro del discurso general del tipo.
El segundo tango eleva aún más la controversia. A partir de la historia de una viuda de 87 años cuyo marido fue asesinado por ETA, la letra carga contra el apoyo parlamentario de Bildu al Gobierno de España, calificando esos respaldos como “votos de sangre”. El desarrollo resulta muy problemático por la falta de contextualización política y por un enfoque que prioriza el impacto emocional sobre la reflexión, dejando una copla cuestionable tanto en el fondo como en la forma.
Musicalmente, los tangos presentan una sonoridad clásica y reconocible dentro del estilo del autor. La música resulta más atractiva que las letras, aunque la interpretación carece de brillo y energía, lo que impide que las coplas alcancen un vuelo mayor y refuercen el mensaje que pretenden transmitir.
En los cuplés, el coro opta por una línea continuista y de transición. Ambos giran en torno a referencias al consumo de canutos, la ansiedad y supuestas técnicas de relajación, con remates previsibles y un humor facilón que apenas genera respuesta. Funcionan como descanso dentro del repertorio, pero no aportan puntos ni elevan el nivel del pase.
El popurrí retoma el mensaje ecologista como eje central, desarrollando la denuncia medioambiental con un soporte musical reconocible y referencias a coplas clásicas. El tramo final resulta más entretenido en lo musical que en lo discursivo, cerrando incluso con un guiño a Manuel Carrasco. Aun así, el mensaje vuelve a resultar excesivo en acumulación y falto de síntesis, perdiendo fuerza por reiteración.
En el apartado interpretativo, ‘Los mentirosos’ muestran voces veteranas y timbres reconocibles, pero con una ejecución falta de frescura, volumen y energía. El conjunto suena por debajo de la media actual de la modalidad, lejos de los galones que se exigen a un coro puntero en cuartos de final.
El segundo pase de ‘Los mentirosos’ en el COAC 2026 se salda con una actuación muy discreta, sostenida casi exclusivamente por la intención de su mensaje ecologista. Las letras de tango, polémicas y poco afinadas en su enfoque, junto a una interpretación irregular, limitan seriamente el impacto competitivo de una propuesta que parece anclada en otro tiempo. Un coro que sobrevive más por la trayectoria y la identidad de su autor que por el resultado ofrecido sobre las tablas del Falla.






















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