El cuarteto ‘El despertar de la fuerza, abre el ojete’ evidencia sus límites en los cuartos del COAC 2026
El cuarteto cordobés ‘El despertar de la fuerza, abre el ojete’ afronta los cuartos del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una parodia política extensa y de escaso rendimiento humorístico, pese a una leve mejoría respecto a preliminares
El cuarteto ‘El despertar de la fuerza, abre el ojete’, procedente de Córdoba, compareció en la fase de cuartos de final del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una propuesta centrada en la creación ficticia de un partido político. Con autoría de David Reyes Ortega, música compartida con Adrián Fernández Muriel y dirección del propio Reyes, la agrupación regresó al concurso tras su participación en 2025 con ‘E. I. La mano que mece la cuna’, manteniendo una línea temática basada en la sátira política y la confrontación ideológica.
La idea plantea a cinco personajes de perfiles extremos —desde la ultraderecha al monárquico, pasando por posiciones de izquierda y figuras caricaturizadas— reunidos para consensuar un programa político. La política actúa aquí como excusa para el choque constante de opiniones, pero el planteamiento acusa pronto una falta de desarrollo dramático. La parodia se extiende en exceso sin una estructura clara, lo que provoca una sensación de reiteración y dificulta que el humor gane en progresión o intensidad.
Desde el inicio, el repertorio se apoya casi exclusivamente en la discusión verbal y en la acumulación de referencias reconocibles, pero carece de gags sólidos que sostengan el ritmo escénico. El debate sobre monarquía y república, la sanidad, la educación o la inmigración se encadena sin un hilo conductor definido, alternando momentos de verborrea con silencios poco productivos. El resultado es una parodia larga, con escasos remates efectivos y una sensación general de relleno impropia de una fase exigente como los cuartos.
En este contexto, algunos golpes aislados logran destacar tímidamente. El más reconocible llega con la confusión entre la supuesta biografía del rey emérito y un libro de Julio Iglesias, rematado con referencias musicales que funcionan como alivio puntual dentro de un desarrollo plano. Sin embargo, estos destellos no consiguen compensar la falta de cohesión global ni levantar un repertorio que avanza sin rumbo claro.
La tanda de cuplés mantiene la misma tónica irregular. El primero, centrado en la okupación de viviendas y las alarmas instaladas por un cuñado, se diluye entre interrupciones constantes que rompen el ritmo musical. El segundo aborda la corrupción, con el personaje de Macuto como único capaz de rematar al ser “pirata”, una idea que, aunque reconocible, no termina de cuajar. El estribillo resulta lo más salvable del bloque, pero no logra elevar un conjunto de nivel bajo.
El tema libre, basado en el reparto de ministerios dentro del supuesto partido, tampoco encuentra el tono necesario. Las situaciones se suceden sin un crescendo cómico claro y los remates llegan de forma previsible o directamente se diluyen. El cierre, apoyado en un chiste sobre inmigración atribuido de nuevo a Macuto, resulta olvidable y confirma la dificultad del cuarteto para encontrar un final con peso escénico.
En el apartado interpretativo, se aprecia una ligera mejoría respecto al pase de preliminares. El personaje de ultraderecha asume buena parte del peso humorístico y sostiene algunos momentos del repertorio, mientras que Macuto aporta los pocos pasajes reconocibles para el público. Aun así, el conjunto sigue mostrando carencias de ritmo, chispa y coordinación escénica, elementos clave en la modalidad.
Dentro de un pase discreto, destacó un gesto ajeno al desarrollo humorístico: el recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, tratado con respeto y sobriedad, que aportó un momento emotivo y bien recibido por el teatro.
La actuación de ‘El despertar de la fuerza, abre el ojete’ en cuartos del COAC 2026 deja una sensación de escaso nivel competitivo. Aunque se percibe una leve mejoría respecto a su estreno en el concurso, el repertorio resulta insuficiente para justificar su avance en una fase que exige mayor solidez, estructura y eficacia humorística. El cuarteto firma un pase justo, con recorrido muy limitado y más cerca de la anécdota que de la pelea real dentro del certamen.




























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