El cuarteto infantil ‘Te lo cuento del revés’ reescribe a Caperucita en clave gaditana en el COAC 2026
La agrupación chiclanera presentó en el Gran Teatro Falla una versión humorística y doméstica del cuento, con baile final, guiños al Cádiz CF y un cierre en defensa de la cantera.
El cuarteto ‘Te lo cuento del revés’, procedente de Chiclana (Cádiz), llevó al COAC 2026 una relectura humorística del cuento de Caperucita Roja en clave gaditana, con referencias al Carnaval, elementos de cultura popular y un cierre que subrayó el vínculo entre abuelos, nietos y calle. La agrupación contó con letra de Jesús Valdés Álvarez, música de Ninfa Santamaría Tejada, dirección colectiva y continuidad respecto a su participación de 2025 con ‘Los intensos’.
La parodia de presentación comenzó con un juego de inversión narrativa: el personaje que se anuncia como Caperucita resulta ser el lobo. Desde esa primera entrada se estableció el código cómico del repertorio: literalidad infantil, ruptura de expectativas y referencias actuales —en este caso, a uñas postizas y a Rosalía— utilizadas sin doble sentido adulto. La interpretación fue expresiva, con buena comprensión del gag y empleo adecuado del cuerpo para marcar personaje.
El cuarteto introdujo de inmediato un ecosistema de personajes clásicos, entre los que destacaron la abuela, una Caperucita gaditana y una serie de cameos de cuento: príncipes, superhéroes y figuras populares. El bosque fue sustituido por un barrio de Cádiz, utilizando el recurso de la traslación geográfica para facilitar el juego humorístico. La abuela se convirtió en un personaje central desde el punto de vista narrativo y afectivo, lo que permitió introducir temas cotidianos sin alejarse del cuento.
El diálogo central del repertorio se construyó mediante dinámicas cortas de pregunta-respuesta, con ritmo ligero y marcada conciencia de escena. La comicidad osciló entre equívocos (“pensé que eras Caperucita”), chistes de lenguaje (“cotilleo” / “chisme”) y humor doméstico asociado a la edad —sordera, croquetas, taca-taca— tratado sin burla, con tono blanco y respetuoso, adecuado para público infantil.
La agrupación incorporó referencias locales y culturales de manera progresiva. En uno de los bloques principales, Caperucita se presentó como “mitad caperucita y mitad piconera”, gaditanizando el cuento desde el vestuario y la actitud. El cuento avanzó hacia Cádiz mediante un pequeño viaje teatral: del bosque al Carnaval, “pasito a pasito”, resolución que permitió incluir coreografía simple y participativa, un recurso útil en cantera para sostener atención y marcar unidad grupal.
El repertorio introdujo además el personaje del “lobo de globo”, repartidor de comida en cuentos ajenos. La idea permitió anclar el humor en situaciones de alimentación doméstica —bocadillos, chicharrones, jamón, pan rallado— sin necesidad de referencias adultas. El remate final de la escena reforzó la lógica infantil: el olor no es la pista para distinguir los bocadillos, sino que “lo he preparado yo”.
Dentro del bloque gaditano, el cuarteto incorporó dos cuplés muy locales. El primero giró en torno al festival gastronómico Champion Burger celebrado en el Nuevo Mirandilla, con gag sobre jugadores saltando al césped “con tanta hambre”. El segundo se centró en la dificultad para aparcar en Cádiz coincidiendo con el desfile romano, enlazando tráfico, fiesta y humor situacional. Ambos cuplés funcionaron sin necesidad de contextualización externa, lo que facilitó su recepción en un teatro mayoritariamente gaditano.
La segunda parte del repertorio incorporó juegos de canto infantil (“Al pasar la barca”, entre otros), integrados dentro del cuento sin estructura competitiva ni paródica adulta. La inclusión respondió al criterio pedagógico habitual en cantera de preservar elementos lúdicos propios de la infancia. El público acompañó de manera amable y atenta.
En el tramo final, el cuarteto articuló un mensaje emocional en torno a la figura de los abuelos y el tiempo compartido en el hogar. La letra subrayó que “el amor con tus abuelos jugando juegos de mesa sentadito en el salón” compite con ventaja frente a planes digitales o consumistas. La declaración fue directa, con lenguaje claro y orientado a niños y familias, uno de los ejes educativos del concurso.
La despedida reafirmó la vocación callejera de la agrupación, con compromiso explícito para cantar en la calle y “pasar tardes muy buenas” en Carnaval. La comparación entre bosque, cuento y Falla se resolvió con una idea de continuidad cultural: los niños heredan la fiesta y la trasladan a otros escenarios más allá del teatro.
Con su participación en el COAC 2026, ‘Te lo cuento del revés’ ofreció una apuesta narrativa clara, humor blanco, referencias locales y una mirada familiar hacia el Carnaval, consolidando la presencia chiclanera en la cantera y situando el cuento de Caperucita en el mapa cultural del Falla.





















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