El cuarteto Los Latin King (de la calle Pasquín) se diluye en semifinales del COAC 2026 con un pase irregular y sin rumbo claro
El cuarteto de Manuel Peinado firma en semifinales del COAC 2026 su actuación más floja del Concurso, con una parodia agotada, abuso del metacarnaval y escaso impacto humorístico
El cuarteto Los Latin King (de la calle Pasquín) afrontó su pase de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una actuación que deja más dudas que certezas sobre su progresión en el Concurso. La agrupación gaditana, con autoría completa de letra, música y dirección de Manuel Peinado Gamaza, llegaba a esta fase tras haber alcanzado la Gran Final en 2025, pero en esta ocasión ofreció un repertorio irregular, falto de ritmo y con una idea que parece haber agotado su recorrido.
El tipo, pandilleros de la calle Pasquín parodiando a las bandas latinas estilo Latin King, fue uno de los grandes reclamos en preliminares por su impacto visual y su potencial provocador. Sin embargo, en semifinales la propuesta se muestra diluida, con una dependencia excesiva del equívoco y del metacarnaval, y sin una evolución clara de la historia. La sensación general es la de un planteamiento que se estira sin encontrar un eje sólido que lo sostenga.
La parodia arranca con intención de impacto, jugando con la idea de los “tiritos”, rápidamente reconvertidos en disparos futbolísticos. A partir de ahí, el desarrollo se apoya en una sucesión de escenas inconexas que terminan girando en torno a un equívoco con Abascal, que acaba derivando en el descuartizamiento del perro de Froilán llamado también Abascal. El enredo, que busca la provocación política y el humor negro, se alarga en exceso y pierde eficacia por reiteración y falta de progresión dramática.
El abuso del sainete y del chiste forzado lastra buena parte del pase. Episodios como el del compañero “leproso” o las constantes interrupciones autorreferenciales rompen el ritmo y diluyen el conflicto principal. La parodia se sostiene más por la experiencia escénica del grupo que por la fuerza del texto, con una estructura que parece avanzar a trompicones y sin un objetivo claro.
La tanda de cuplés tampoco consigue levantar el conjunto. El primero, dedicado al colectivo LGTBI, basa su chiste en la acumulación de siglas comparadas con una clave wifi, con un remate previsible y poco recorrido. El segundo cuplé entra en terreno concurrero, aludiendo a las críticas de Antonio Martín y a autores como Martínez Ares o Diego Letrán, con un desarrollo correcto pero sin especial brillo. El estribillo cumple una función meramente funcional, sin dejar huella.
El tema libre o popurrí introduce un cambio de dinámica y concentra algunos de los momentos más reconocibles del pase. Aquí el cuarteto apuesta por un mayor histrionismo interpretativo, juegos absurdos y referencias al viñerismo, junto a guiños al rap, las peleas de gallos y el reguetón. Aunque aparece alguna cuarteta con cierta maldad efectiva, el bloque transmite una sensación de desvarío y falta de rumbo, generando dudas sobre la coherencia global de la propuesta.
En el apartado interpretativo, el grupo muestra una entrega física notable y oficio sobre las tablas, pero incurre en un exceso de histrionismo que no siempre se traduce en precisión cómica. La provocación, una de las señas de identidad del cuarteto, resulta menos eficaz que en pases anteriores, y el texto no acompaña al nivel necesario para sostener el espectáculo.
El estilo se mantiene dentro del cuarteto provocador, con tendencia al humor grueso, el uso reiterado de referencias externas y una apuesta musical poco acorde con la tradición de la modalidad. La inclusión de ritmos urbanos y recursos ajenos al cuarteto gaditano no termina de integrarse con naturalidad en el conjunto.
La valoración final es la de un pase claramente inferior a los anteriores. Los Latin King no logran evolucionar la idea inicial y se refugian en fórmulas conocidas, con una parodia agotada, exceso de metacarnaval y falta de ritmo. Una actuación irregular que no consolida su candidatura y deja serias dudas sobre su progresión en el COAC 2026, lejos del nivel que les permitió alcanzar la Gran Final en la edición anterior.

























