- Publicidad -
SemanaSanta
Carnaval

El cuarteto ‘¡Qué no vengan!’ corona los cuartos del COAC 2026 con una parodia magistral y sin fisuras

El grupo de Miguel Moreno firma en el Gran Teatro Falla uno de los pases más completos del Concurso, con una ascensión al Everest convertida en metáfora del COAC, humor inteligente sostenido y un dominio absoluto de la modalidad

El cuarteto gaditano ‘¡Qué no vengan!’ volvió a demostrar en los cuartos de final del COAC 2026 por qué es la referencia indiscutible de la modalidad. El grupo, con autoría íntegra de Miguel Ángel Moreno Gómez y dirección de Ángel Francisco Gago Cubelo, ofreció en el Gran Teatro Falla una actuación de altísimo nivel, construida desde el texto, la interpretación y el ritmo, sin necesidad de artificios ni golpes fáciles. Un pase redondo, de principio a fin, que sitúa al cuarteto en la cima del Concurso.

La propuesta sitúa a los intérpretes como alpinistas en plena ascensión al Everest, con tres escaladores y dos sherpas, utilizando la expedición como metáfora del propio Concurso y de la experiencia carnavalesca. Desde el inicio, la parodia se construye con naturalidad, apoyada en un guion perfectamente hilado que avanza por etapas, igual que la subida a la montaña. No hay rupturas ni momentos muertos: el relato fluye con una lógica interna impecable que permite sostener más de veinte minutos de humor verbal continuo.

El arranque ya deja claras las claves del repertorio. El contraste entre el alpinismo extremo y la idiosincrasia gaditana genera algunos de los primeros grandes aciertos, como el rechazo frontal a los geles energéticos frente al bocadillo de jamón o la añoranza de una Cruzcampo “del tiempo” en mitad del Himalaya. Son situaciones reconocibles, llevadas al absurdo con inteligencia y sin forzar el chiste, que conectan desde lo cotidiano.

SemanaSanta

Uno de los grandes valores del cuarteto es la construcción de personajes y nombres paródicos, perfectamente integrados en el discurso. Figuras como Nicola Niaglomerazione o Giacomo Después funcionan no solo como golpes aislados, sino como piezas clave del engranaje narrativo. A partir de ahí, la parodia va creciendo en ambición, incorporando lecturas políticas y metacarnavalescas sin subrayados innecesarios.

La comparación entre la escalada al Everest y el Concurso del Falla se convierte en uno de los ejes más brillantes del pase. La masificación, la ambición desmedida y la pérdida del espíritu original aparecen reflejadas con sutileza, sin renunciar al humor. En ese contexto se insertan referencias como la de Pedro Sánchez como el alpinista que siempre se salva en el último enganche o la crítica soterrada al PSOE, “del que no quedarán ni los rescoldos”, integradas con naturalidad en el relato.

La parodia alcanza momentos memorables con escenas como la caída del gaditano en una grieta, la amputación de dedos y el problema posterior con las chanclas de dedo, o la petición de levadura como solución imposible para seguir subiendo. Son situaciones que combinan absurdo, ritmo y precisión verbal, sostenidas siempre desde el verso y la rima, uno de los grandes sellos de Miguel Moreno.

En el apartado de cuplés, el cuarteto vuelve a marcar diferencias. El primero juega con la coincidencia del pregón del Orgullo y el traslado de la Patrona, con la aparición de un personaje reaccionario que rechaza mezclarse con “esos ordinarios”, para rematar con un giro final hacia los cargadores. El segundo se convierte en el cuplé de la noche, dedicado a Manu Sánchez, definido como “el único en Sevilla que es del Betis y no nos odia”, con un remate contundente y muy celebrado en el teatro.

El popurrí, o tema libre, culmina la actuación sin pérdida de nivel. La crítica social se mezcla con la guasa gaditana en referencias al techo de cristal, a la lluvia constante y al clásico “pa qué salió Las Penas”, manteniendo el pulso humorístico hasta el final. El cierre eleva aún más el conjunto con una reflexión clara: el Everest, como el Carnaval, se ha roto por no cuidarlo, por la ambición y la masificación. Una metáfora directa y efectiva que deja poso sin renunciar al tono cómico.

En lo interpretativo, los cinco componentes muestran una compenetración absoluta. Ningún personaje sobra, todos dominan el tempo y la dicción es clara en todo momento, algo clave en un repertorio tan verbal. La interpretación es natural, sin excesos ni gestos gratuitos, confiando plenamente en la fuerza del texto.

El pase de ‘¡Qué no vengan!’ en los cuartos del COAC 2026 es, sin matices, uno de los grandes momentos del Concurso. Un cuarteto excelso, en plena madurez creativa, que vuelve a firmar un repertorio de referencia y se sitúa, una vez más, en lo más alto de la modalidad. La única incógnita que deja su actuación no es artística, sino de reconocimiento: hasta dónde llegará un cuarteto que, año tras año, demuestra estar a la altura de los grandes nombres del Carnaval.




















Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba