El derribo del puente de San Miguel elimina la estructura dañada sobre el Guadalete en Arcos
El derribo del puente de San Miguel ha comenzado este 7 de septiembre con una operación controlada para retirar la infraestructura de hierro, cerrada desde diciembre de 2024.

El derribo del puente de San Miguel de Arcos de la Frontera ha comenzado en torno a las 8.00 horas de este lunes 7 de septiembre. La estructura metálica, de 106 años y unas 360 toneladas de peso, ha sido abatida de forma controlada hacia el cauce del río Guadalete después de permanecer cerrada al tráfico y al paso de peatones desde diciembre de 2024 por los daños sufridos en una de sus vigas.
La demolición se lleva a cabo con maquinaria especializada y ha obligado a cortar los accesos más próximos al puente y varias calles del entorno. La fase principal de la operación ha concluido con la caída de la estructura sin que se hayan producido daños, según ha señalado el alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez.
Los trabajos continuarán con la retirada del armazón de hierro depositado en el cauce. Una vez superada la parte más crítica de la actuación, está previsto recuperar progresivamente la normalidad en los accesos y comunicar la reapertura a los vecinos y establecimientos de la zona.
El puente de San Miguel, conocido también como puente de hierro, quedó completamente clausurado tras la rotura de una de las vigas que lo sostenían en diciembre de 2024. Las borrascas del invierno posterior agravaron el deterioro de los pilares, en un periodo en el que también fue necesario abrir la presa para aliviar la acumulación de agua.
El empeoramiento de la estructura llevó a ejecutar actuaciones de urgencia y a estudiar distintas alternativas para la infraestructura. El Ayuntamiento valoró inicialmente su conservación, pero finalmente descartó esa posibilidad por el coste de la reparación y por las deficiencias que, según el alcalde, seguiría presentando el puente.
Rodríguez ha defendido que la demolición permite eliminar el riesgo de un desplome sin control. “El puente podría haberse caído solo, sin ningún control y sin saber cómo iba a actuar”, ha manifestado tras la operación. El regidor ha indicado que la actuación se ha desarrollado sin causar daños ni perjuicios.
La decisión definitiva de derribar el puente fue anunciada durante el pasado mes de agosto. Desde entonces se han desarrollado varias tareas preparatorias, entre ellas la reconducción de las canalizaciones de agua hacia el Barrio Bajo y la adecuación de los accesos para la entrada de la maquinaria pesada empleada en la demolición.
La desaparición de la estructura abre ahora una nueva fase centrada en la retirada de sus restos y en el proyecto de un nuevo paso sobre el Guadalete. El objetivo municipal es restablecer la conexión entre ambos lados del río y recuperar el acceso hacia la zona más baja de Arcos, interrumpido desde hace cerca de dos años.
La propuesta en la que trabaja el Ayuntamiento contempla una nueva estructura que mantenga como elemento visual el arco característico del anterior puente. También prevé una doble plataforma y un carril peatonal accesible, de acuerdo con la descripción ofrecida por el alcalde.
Rodríguez ha enmarcado el futuro proyecto en la sucesión de infraestructuras que han ocupado este punto de la ciudad. “Teníamos un puente de piedra, hemos tenido un puente de hierro y ahora estamos trabajando en la proyección de un puente que dé un servicio de mayor garantía a nuestros vecinos”, ha declarado.
La construcción del nuevo puente constituirá la siguiente actuación tras la retirada de las aproximadamente 360 toneladas de la antigua estructura. La intervención deberá devolver la conexión sobre el Guadalete en uno de los accesos al Barrio Bajo de Arcos.


