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‘El Desvelo’ aporta estética y sabor gaditano desde Marbella pero se queda en una comparsa agradable sin vuelo competitivo en el COAC 2026

La comparsa marbellí regresó al Falla con una propuesta noctámbula de aroma manolinista, letras sociales y buen gusto musical, aunque con un concepto limitado y una ejecución irregular que no terminó de despegar

La comparsa ‘El Desvelo’, procedente de Marbella y dirigida por Manuel Santander Grosso, actuó en la tercera sesión de preliminares del COAC 2026 con una propuesta que mezcla estética nocturna, letra poética y un inconfundible guiño gaditano a través de la música y la firma autoral. Tras ‘Los majareta de la bicicleta’ en 2025, el grupo mantiene presencia en concurso con un sello personal que se va definiendo con claridad: comparsa amable, de pasodoble reconocible y sensibilidad costumbrista.

El tipo sitúa al espectador en un escenario nocturno: personajes desvelados que encuentran en la noche su refugio y en la luna su faro emocional. La escenografía, con falsas velas distribuidas por la escena, reforzó el ambiente sin estridencias. El planteamiento fue comprensible desde el primer minuto: el día trae ruido, rutina y conflictos; la noche, en cambio, cultura, calma y poesía. Un enfoque romántico y descriptivo que funcionó en la presentación, pero cuya capacidad narrativa se mostró limitada a medida que avanzaba el pase.

El primer pasodoble, firmado en letra por Guillermo Guerrero y Santander Grosso y en música por Quiñones y Santander, fue una carta de ida y vuelta entre Cádiz y Marbella, con un aroma reconocible de pasodoble chirigotero “de Manolín”, tanto en cadencia como en acento. La lectura fue amable, algo nostálgica, y jugó con la reivindicación de cantar desde fuera y volver a enamorar desde la copla. La interpretación fue correcta, aunque con empaste aún por afinar en los agudos.

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El segundo pasodoble giró hacia la problemática de la vivienda y la ocupación, asunto recurrente en las primeras jornadas del concurso. La letra transitó desde familias desalojadas hasta la figura del okupa violento y las empresas que operan en el desalojo. La intención social fue clara, aunque el desarrollo quedó algo confuso en la delimitación de posiciones y el remate basculó entre denuncia y explicación. El público recibió la letra con atención y respeto, sin grandes reacciones documentadas.

En la tanda de cuplés, el grupo optó por piezas cortas y sin pretensión humorística elevada, como es habitual en la modalidad. El primero utilizó al propio Santander Grosso como vehículo cómico, jugando con la idea del “sellar el pasaporte” para asistir a los ensayos desde Cádiz hasta Marbella. El segundo abordó el debate sobre el cambio de hora en clave ligera, rematando con la bronca doméstica por llegar tarde indistintamente de la estación. Funcionamiento correcto, sin peso en concurso, y estribillo de ritmo picado que dejó buen sabor sin ser especialmente memorable.

El popurrí mantuvo la metáfora noche/día en un registro poético y descriptivo. Se combinaron ideas sobre mareas, maternidad, delincuencia diurna, rutina y libertad nocturna, sin romper nunca la estética ni el tono. La pieza se sostuvo en un equilibrio musical agradable, con guitarras que agradecieron la línea melódica, pero sin momento clímax ni golpe final que fijara sello propio. En la sala, la comparsa transitó con comodidad, aunque sin arrancar entusiasmo.

En lo interpretativo, el conjunto se mostró disciplinado y afinado en zonas graves, con mayor irregularidad en los agudos y en algunos ataques de frase. La sonoridad general fue correcta y respetuosa con la música, lo que favoreció que la propuesta se percibiera como comparsa de buen gusto, sin estridencias y con mimo en el detalle. No obstante, en clave competitiva, faltó contundencia vocal y una dosis mayor de dramatismo o riesgo.

La lectura del pase en clave COAC fue clara: comparsa agradable, con estética coherente, música reconocible y una mirada social que no renuncia a la belleza. Pero también propuesta con concepto limitado, letras que no terminan de despegar y un repertorio que se agota antes del cierre. El grupo transmite crecimiento y oficio, pero continúa sin romper hacia niveles superiores de la modalidad. En preliminares, donde la selección es dura y la comparsa necesita diferenciarse en letras, voces o concepto, ‘El Desvelo’ ofreció un pase digno pero corto de aspiración.

Mantiene posibilidades razonables de pelear por la continuidad, pero su horizonte más probable pasa por quedarse como comparsa agradable de preliminares con sello propio y un camino de progresión aún abierto.


















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