‘El jovencito Frankenstein’ confirma su crecimiento en cuartos del COAC 2026 con una comparsa generacional y bien armada
La propuesta de Nono Galán y Miguel Novo sostiene en el Falla un repertorio coherente, de identidad clara y contenido social reconocible, con dos pasodobles bien enfocados y un grupo que responde con solvencia
La comparsa ‘El jovencito Frankenstein’ firmó en los cuartos de final del COAC 2026 un pase sólido y coherente que refrenda las buenas sensaciones dejadas en preliminares. La agrupación gaditana, con autoría en la letra de Antonio Galán Obregón y música y dirección de Miguel Antonio Novo, volvió a demostrar que su propuesta tiene recorrido, identidad propia y un discurso generacional bien definido.
El tipo parte de una reinterpretación del mito de Frankenstein para convertirlo en una metáfora de la juventud actual: jóvenes construidos a partir de retales heredados, no de un laboratorio, sino de la memoria familiar, la calle, el barrio y el legado carnavalero. Esa idea se presenta desde el primer momento con claridad y se mantiene de forma consistente durante todo el repertorio, funcionando más por atmósfera y contenido que por golpes efectistas.
La presentación introduce con acierto ese concepto de identidad en construcción, apoyándose en una melodía medida y sin alardes, que establece el tono del pase. No busca un impacto inmediato, pero sí asentar una base narrativa reconocible sobre la que se desarrollan las coplas posteriores.
El primer pasodoble apuesta por un mensaje social directo, utilizando los colores de la bandera andaluza como símbolo para defender la sanidad y la educación públicas. La asociación con las mareas blanca y verde resulta clara y efectiva, rematando la letra con una proclama nítida que subraya la idea de que ambos pilares no se venden. Es una copla con más peso en el contenido que en el riesgo musical, pero bien defendida y fácilmente entendida por el público.
El segundo pasodoble conecta de lleno con la temática generacional de la comparsa. La letra aborda la precariedad juvenil, la dificultad para acceder a un empleo digno y a una vivienda, y la sensación de exilio forzado que empuja a muchos jóvenes a marcharse. El recurso narrativo de una videollamada entre una pareja aporta cercanía y veracidad al discurso, cerrando la copla de forma coherente con el tipo y con la realidad que describe.
En el bloque de cuplés, ‘El jovencito Frankenstein’ se sitúa por encima de la media de la modalidad. El primero juega con referencias metacarnavaleras y la cicatriz como elemento simbólico del personaje, mientras que el segundo apunta directamente a la actualidad carnavalera con un remate funcional y bien colocado. Sin ser un repertorio eminentemente humorístico, estos cuplés aportan frescura y alivian el tono más reflexivo del conjunto.
El popurrí desarrolla de forma ordenada la idea central de la identidad heredada, manteniendo el hilo narrativo sin necesidad de artificios. El cierre refuerza la sensación de pase completo y bien construido, dejando una impresión de coherencia y trabajo bien rematado.
En el plano interpretativo, el grupo ofrece un sonido agradable y afinado, con un cante reposado que permite que las letras lleguen con claridad. No hay estridencias ni excesos, y el conjunto se muestra equilibrado, recordando por momentos a comparsas de corte clásico-contemporáneo, con influencias reconocibles bien asimiladas.
‘El jovencito Frankenstein’ deja en estos cuartos una de las sensaciones más completas de su tanda. Es una comparsa honesta, con identidad en construcción, mensaje claro y un repertorio bien sostenido de principio a fin. Si mantiene este nivel, se presenta como una candidata seria a seguir avanzando en el Concurso.






















