El presidente de Navantia plantea la entrada de capital privado en la empresa pública
Ricardo Domínguez defiende que la compañía siga siendo estatal, pero considera que la llegada de capital privado en Navantia “debería llegar” en el futuro, en un contexto de crecimiento industrial con impacto directo en la Bahía de Cádiz

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, ha defendido que la compañía debe seguir siendo 100% pública, aunque ha planteado que en el futuro podría producirse la entrada de capital privado en Navantia como parte de su evolución empresarial. Así lo expresó este lunes durante un encuentro organizado por Deusto Business Alumni en Bilbao.
Domínguez señaló que, aunque la empresa debe mantener su carácter público, “sí debería, podría haber una parte de salida, de ‘free float’ de la compañía” a medida que aumente su tamaño, volumen de negocio y proyección internacional. Según explicó, esa eventual apertura facilitaría fórmulas de colaboración o intercambio de capital en alianzas con otras empresas europeas.
El presidente de Navantia enmarcó esta reflexión en el actual crecimiento de la compañía, impulsado por los Programas Especiales de Modernización (PEM) aprobados para la industria naval de defensa. El importe total asciende a 5.405 millones de euros, lo que, según indicó, supone un “punto de inflexión” para la empresa.
Estos programas representan aproximadamente el 75% de la cartera de pedidos prevista para 2024 y, según los datos aportados, tendrán un impacto superior a 750 millones de euros anuales en el PIB y generarán en torno a 12.000 empleos cada año.
En la actualidad, Navantia cuenta con unos 5.500 trabajadores en España y una red de más de 3.000 proveedores, de los que casi el 75% son nacionales y el 60% pymes. La compañía está construyendo alrededor de 23 buques, entre ellos entre 16 y 17 para la Armada Española.
Preocupación por la carga de trabajo en la Bahía
Más allá del debate sobre el capital privado en Navantia, Domínguez puso el foco en uno de los principales retos inmediatos: la capacidad de respuesta ante el aumento de encargos, especialmente en la Bahía de Cádiz.
“El talento es lo que más me preocupa”, afirmó. En este sentido, advirtió de la posible dificultad para atender todos los programas previstos en los astilleros gaditanos en los próximos años. “Yo tengo preocupación el año que viene o el siguiente, si vamos a tener capacidad para dar respuesta a todos los programas que se nos juntan allí”, señaló.
La compañía mantiene centros productivos en Galicia, Cádiz y Cartagena, y el presidente subrayó que el crecimiento simultáneo de varios proyectos exige capacidad tecnológica, integración de la cadena de suministro y cumplimiento de plazos de entrega.
Desde 2019-2020, Navantia viene realizando inversiones medias de unos 100 millones de euros anuales destinadas a modernizar sus instalaciones, con el objetivo de adaptar los astilleros a las nuevas exigencias industriales y tecnológicas.
Colaboración naval europea
En el plano estratégico, Domínguez defendió la necesidad de avanzar hacia una mayor cooperación industrial en el ámbito naval europeo. A su juicio, debe impulsarse una colaboración “sin perdedores”, en la que todos los países implicados aporten y obtengan valor añadido.
En ese contexto, recordó que Navantia y el grupo italiano Fincantieri prevén crear en breve una ‘joint venture’ para trabajar conjuntamente en el proyecto de la Corbeta de Patrulla Europea (EPC), una iniciativa que busca reforzar la cooperación en defensa naval dentro de la Unión Europea.
El presidente de la compañía también aludió al cambio de escenario geopolítico y al incremento del gasto en defensa. Según indicó, España ha elevado su inversión hasta el 2% del PIB, porcentaje que, a su juicio, podría mantenerse de forma sostenida.
Domínguez defendió la necesidad de que Europa cuente con una capacidad industrial y tecnológica propia en sectores estratégicos como la defensa, la energía, la inteligencia artificial o la logística, en un contexto de mayor inestabilidad internacional.
Lucha contra el narcotráfico
Durante su intervención, también fue preguntado por el posible papel de Navantia en la lucha contra el narcotráfico. El presidente señaló que la empresa tiene ideas para desarrollar soluciones tecnológicas en ese ámbito, aunque reconoció que no han recibido ninguna demanda concreta.
Entre las opciones mencionó la posibilidad de utilizar embarcaciones no tripuladas de alta velocidad como elemento disuasorio, aunque sin detallar proyectos en marcha.
Las declaraciones del máximo responsable de la empresa pública se producen en un momento de elevada carga de trabajo para los astilleros, especialmente en la Bahía de Cádiz, donde la evolución de los programas militares y la capacidad para atraer y retener talento serán determinantes para sostener el ritmo de producción en los próximos años.





