El Programa ÓrbiTA cambiará el diagnóstico y tratamiento de la obesidad infantil en Andalucía
El Programa ÓrbiTA en Andalucía prevé consultas específicas en un máximo de 15 días, planes familiares y seguimientos de hasta 18 meses desde Atención Primaria

La sanidad pública andaluza implantará durante el primer semestre de 2027 un nuevo protocolo para detectar y tratar la obesidad infantil desde los centros de salud de las ocho provincias, incluida Cádiz. El Programa ÓrbiTA en Andalucía modifica los criterios diagnósticos, establece consultas específicas en un plazo máximo de 15 días y plantea un seguimiento individualizado de hasta 18 meses con la participación de las familias.
El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de la aprobación del Programa de Atención a la Enfermedad Crónica del Tejido Adiposo en Niños, Niñas y Adolescentes en los Servicios Sanitarios, promovido por la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias. Su aplicación será progresiva y estará precedida por un plan de formación para profesionales sanitarios que comenzará el 21 de octubre.
La detección se realizará principalmente durante las revisiones habituales del programa de salud infantil a partir de los dos años, aunque también podrá iniciarse en cualquier consulta ante una sospecha clínica. Tras la identificación de un posible caso, el protocolo contempla una cita específica y la elaboración de un plan acordado con cada familia.
Atención Primaria será el eje del circuito asistencial y mantendrá el seguimiento incluso cuando el menor necesite ser derivado. Los pacientes con complicaciones metabólicas o marcadores de riesgo severos podrán recibir atención de endocrinología pediátrica, nutrición, salud mental u otras especialidades.
Uno de los principales cambios afecta al uso del índice de masa corporal (IMC). Este indicador dejará de considerarse por sí solo un criterio diagnóstico y se utilizará como herramienta de cribado para localizar posibles casos entre la población infantil y adolescente.
El diagnóstico deberá basarse en la existencia de un exceso de tejido adiposo que tenga repercusiones sobre la salud del paciente. El cálculo del IMC se mantendrá de forma universal dentro del Programa de Salud Infantil, se realizará anualmente desde los dos años en menores con los factores de riesgo definidos y también podrá aplicarse de manera oportunista durante cualquier acto clínico.
El nuevo modelo tampoco medirá el resultado del tratamiento únicamente por el descenso del IMC. Entre los criterios de evolución favorable se incluyen una estabilización del peso adecuada a la edad, la mejora de enfermedades asociadas, el mantenimiento de hábitos saludables, la participación de la familia y una mejor calidad de vida del menor.
La intervención se plantea de forma escalonada, precoz e intensiva durante un periodo máximo de 18 meses. Además de renovar los métodos de diagnóstico, el programa actualiza la hoja de ruta asistencial, las derivaciones a especialidades, la identificación de pacientes de riesgo y la respuesta ante familias que no participen en el tratamiento.
El protocolo aborda la obesidad infantil como una enfermedad crónica, compleja y recurrente del tejido adiposo, en lugar de limitarla a una cuestión de peso, imagen o desequilibrio entre calorías ingeridas y consumidas. Según la Consejería, este enfoque busca reducir la culpabilización y el estigma que pueden sufrir los menores.
Las intervenciones evitarán centrarse exclusivamente en restricciones calóricas o variaciones de peso. El objetivo asistencial será introducir cambios sostenibles en los hábitos, prevenir trastornos de la conducta alimentaria e implicar al núcleo familiar como parte del tratamiento.
La obesidad en edades tempranas incrementa el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares, entre otras patologías. La Junta señala también que su incidencia es mayor entre familias con menores niveles de ingresos y estudios, por lo que la considera vinculada a las desigualdades sociales.
Los datos recogidos por la Administración autonómica sitúan la prevalencia del exceso de peso entre la población infantil y adolescente de Andalucía en el 35,6%. En el conjunto de España, la proporción de menores con sobrepeso u obesidad descendió del 40,6% en 2019 al 36,1% en 2023, aunque continúa entre las más elevadas de Europa.
En el ámbito internacional, el último informe de Unicef citado por la Junta indica que uno de cada diez menores tiene obesidad y que, por primera vez, esta afecta a más niños y adolescentes que el peso insuficiente. La obesidad es, además, la enfermedad crónica con mayor prevalencia tanto en España como en Andalucía.
ÓrbiTA deriva del Plan Estratégico de Salud de la Infancia y la Adolescencia 2023-2027 y actualiza el protocolo de Atención Primaria incluido en el anterior Plan de Obesidad Infantil de Andalucía. La comunidad puso en marcha su primer plan integral específico para este problema de salud entre 2007 y 2012.
La formación previa al despliegue estará dirigida a profesionales de medicina, enfermería y trabajo social. La Escuela Andaluza de Salud Pública será una de las entidades encargadas de preparar al personal para aplicar el nuevo enfoque y coordinar el acompañamiento de los pacientes durante las distintas etapas, incluida la transición hacia la atención sanitaria adulta.


