El Puerto, inmerso en recogida fallida residuos y limpieza viaria

Recortes presupuestarios y servicios atentan contra directivas UE

Existen muchos principios citados en las Directivas 2008/98 y 2018/851 sobre residuos municipales, y en concreto esta última se refiere al capítulo de “recogida” y “limpieza urbana”, calificándolos como los de gestión más compleja.

Dejaremos para otro momento, otras trazabilidades dentro de los flujos de residuos, y centrándonos ante el supuesto actual aparecido en distintos Medios.

Resulta inevitable, que unas 90.000 personas de población sin incluir a la flotante veraniega, tengan que soportar todas estas vicisitudes como ciudad emblemática del sur de España.

La respuesta hay que buscarla en la carga económica que supone para cualquier Consistorio, la recogida y limpieza de residuos, harto gravosa, entre otras cosas, por el fuerte componente de personal y absentismo que conlleva.

Por otro lado, se encuentra la ardua tarea de engranar un compromiso activo de responsabilidades entre Consistorio y la contratación de empresas de servicio privadas.

Un aspecto fundamental, y en estos últimos tiempos, aún más, lo constituyen los Presupuestos Municipales, los cuales se configuran intramuros en todos los Organismos Locales en sumas más reducidas dentro de una economía inasequible, probablemente motivada por las crisis afectan a las recaudaciones; los desembolsos se multiplican, etc.

¿Qué suele ocurrir? Las Entidades Locales licitan con unas exigencias de servicios muy superiores a sus disponibilidades financieras.

Efectivamente, se pretende recortar gastos anuales y sectoriales afectando a la calidad que exige un servicio básico de higiene y salubridad.

Esto se presume de antemano, pero se opta por el mayor relieve temporal (Presupuesto) en detrimento, en este caso, del llamado bien general.

Otro aspecto importante, proviene de la competencia feroz entre las empresas del sector, por resultar adjudicatarias de licitaciones debido a las “hambrunas” existentes en el empresariado, las cuales “justifican” las llamadas bajas rabiosas o desmesuradas, y al no ser debidamente atajadas, por los Servicios Técnicos, probablemente, el concurso podría declararse “desierto”, y eso tampoco podría contemplarse.

En los puntos anteriores quizás podíamos encontrar respuesta a los desequilibrios económicos y de efectividad, surgidos dentro de un TEMA, que hasta sería susceptible para una PONENCIA

Dentro de un orden sumatorio, pasemos ahora a vislumbrar la presencia de UTE’S, perfectamente lícita por supuesto.

En mi opinión, cualquier empresa de las llamadas grandes, debería ser autosuficiente y técnicamente capaz para manejar un contrato de estas características por sí misma.

No es este el caso, pero como “aviso a navegantes”, y futuro, no caer en la creación de Uniones Temporales de Empresas, ya que, en mi opinión, cualquier empresa de las llamadas grandes, debería ser autosuficiente y técnicamente capaz para manejar un contrato de estas características por sí misma. Otras cosas son las cuestiones presupuestarias que derrocan a la calidad del servicio al ciudadano.

También tener en cuenta, el peso, a veces insuficientemente valorado por los   licitadores respecto a los Convenios suscritos, estrictamente necesarios para la defensa de los trabajadores, y en ocasiones, debido a dureza de este tipo de trabajos, susceptible de originar bajas y absentismos, motivo adicional de costes a través de las correspondientes sustituciones, encareciendo el panorama económico empresarial, como inconveniente sobrevenido y probablemente inexactamente contemplado en  la elaboración de la oferta.

Tenga en cuenta el Consistorio que una redacción técnica y ambiciosa de Pliegos en cuanto al perfeccionamiento final de los trabajos, resulta costosa, y alejada de aquellos que contemplan la problemática desde otros ángulos o perspectivas.

Finalmente, como bien menciona el Consistorio, se abre un largo periodo de discrepancias, y argumentaciones de las partes, lucro cesante, etc. en fin lo típico ante el supuesto de que llegara a judicializarse, lo cual no conviene a ninguna de las Partes, por lo que siempre en estos casos, se recomienda: NEGOCIAR, NEGOCIAR Y NEGOCIAR….

Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Doctor en Derecho (Cum Laude)
Diplomado en Estudios Avanzados U.E.
Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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