- Publicidad -
Navidad
CarnavalPrimera

El Reino de los Cielos, La Camorra y La marea destacan en una sesión del COAC marcada por política, identidad y discurso urbano

El coro isleño elevó nivel coral, la comparsa de tesis agitó al teatro, el cuarteto impuso calle y humor negro y la comparsa final cerró con turistificación y derecho a la ciudad en una jornada de letras contundentes

La sesión celebrada en el Gran Teatro Falla dejó una fotografía clara del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz 2026: letras políticas, identidad local, discursos urbanos y una notable presencia de temas vinculados a sanidad, vivienda, educación y turistificación. El orden de actuación —compuesto por el coro ‘El Reino de los Cielos’, la chirigota gaditana ‘Los Mohigangas’, la comparsa ‘La Camorra’, el cuarteto ‘Los Latin King (de la calle Pasquín)’, la chirigota sevillana ‘¿No son pa matarlos?’ y la comparsa ‘La marea’— fue modulando el pulso de una jornada intensa y sin concesiones a la ligereza.

El coro ‘El Reino de los Cielos’, procedente de San Fernando, abrió sesión con un pase sólido que confirmó un salto cualitativo respecto a sus últimas apariciones. El tipo de aves rapaces permitió una mirada aérea sobre injusticias y desigualdades, mientras la música ofreció tango limpio y falsetas de baile. Las letras destacaron por su remitente doble: genealogía femenina del Carnaval y crítica a la gestión sanitaria y los cribados, dos temáticas reconocibles del presente andaluz. El popurrí consolidó la narrativa con una escucha sostenida, dejando al grupo en una posición competitiva favorable y marcando uno de los dos titulares artísticos de la jornada.

A continuación, la chirigota ‘Los Mohigangas’ introdujo un registro de compás físico. El tipo maorí con jaca incluida reforzó un humor basado más en corporalidad que en texto, con un popurrí dinámico que obtuvo buena recepción del público. Hubo altibajos literarios en los pasodobles —uno de identidad gaditana y otro de bullying— y cuplés funcionales. La agrupación dejó una lectura clara: el humor físico puede seguir funcionando en el Falla si se sostiene en ritmo y presencia escénica.

- Publicidad -

El punto de máxima tensión llegó con la comparsa gaditana ‘La Camorra’, que apostó por una propuesta de tesis y discurso social. La agrupación utilizó la ficción de una banda juvenil en la calle Pasquín para articular un relato sobre violencia institucional, origen social, marginalidad y precariedad. La puesta en escena no buscó la lágrima ni el sentimentalismo, sino la exposición directa del conflicto generacional. La tanda de cuplés trabajó el humor negro en clave política y carnavalesca y el tramo central del repertorio profundizó en relatos individuales con referencias a feminismo, cárcel, Iglesia y juventud. El teatro respondió con una escucha intensa, sin indiferencia y con final ruidoso. Fue la agrupación que más conversación generó en la sala.

El cuarteto gaditano ‘Los Latin King (de la calle Pasquín)’ mantuvo la temperatura con humor negro y mala leche controlada. Con personajes bien definidos, ritmo limpio y sátira política, la agrupación unió localismo, dardo interno y lectura de clase sin atropello interpretativo. La recepción fue cálida y el cierre municipal produjo ruido en patio y plateas, confirmando que el género vuelve a encontrar rendimiento cuando recupera maldad, calle y precisión verbal.

La chirigota ‘¿No son pa matarlos?’, procedente de Alcalá de Guadaíra, protagonizó el debut de la noche con un tipo de Herodes y humor familiar centrado en la crianza y el entorno escolar. El primer pasodoble abordó el bullying desde el punto de vista adolescente, mientras que el segundo utilizó a Baltasar como recurso para criticar infraestructuras educativas y sanitarias. El popurrí ofreció escenas domésticas reconocibles sobre paternidad, adolescencia y convivencia. La agrupación fue recibida con simpatía en su primera participación en el Falla.

El cierre llegó con la comparsa gaditana ‘La marea’, que completó la sesión con una lectura urbana de la turistificación y el derecho a vivir en Cádiz. Desde una azotea figurada, la agrupación denunció la presión inmobiliaria, la especulación y la expulsión de vecinos jóvenes del casco histórico. La identidad de género en la modalidad apareció en el primer pasodoble y vivienda y desarraigo se desarrollaron en el segundo. Afinada, empastada y con puesta coherente, la comparsa dejó una estampa final que encaja plenamente en el tono del concurso.

La sesión consolidó una evidencia: el COAC 2026 no está mirando al pasado, sino al presente inmediato. Educación, sanidad, vivienda, Iglesia, generación, calle, turismo y desigualdad son los grandes temas que este año están escribiendo la crónica del Falla. No hubo función ligera; hubo función con lectura social. El público lo escuchó y lo entendió.

- Publicidad -

Contenido recomendado

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba