El seguimiento del águila imperial en Cádiz incorpora GPS en tres pollos para vigilar el virus del Nilo
El seguimiento del águila imperial en Cádiz forma parte de una campaña andaluza con 29 ejemplares marcados en 2026; dos aves localizadas en Doñana dieron positivo en el virus

Tres pollos de águila imperial ibérica han sido equipados con emisores GPS durante 2026 en la provincia de Cádiz. La actuación forma parte de una campaña de seguimiento que permite estudiar los movimientos de esta especie amenazada y detectar ejemplares enfermos o muertos para analizar la posible presencia del virus del Nilo y otras enfermedades.
El seguimiento del águila imperial en Cádiz se integra en el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. En el conjunto de Andalucía se han colocado este año 29 dispositivos: 15 en pollos localizados en el Espacio Natural de Doñana, once en la provincia de Granada y tres en territorio gaditano.
El águila imperial es especialmente sensible al virus del Nilo, por lo que puede actuar como especie centinela de la circulación de la enfermedad en los ecosistemas. Los transmisores permiten advertir patrones anómalos de movimiento, localizar al animal y facilitar que los equipos especializados comprueben su estado y recojan muestras.
Este sistema permitió intervenir durante 2026 en el caso de dos pollos marcados en Doñana. Los datos enviados por sus dispositivos hicieron sospechar que se encontraban en una condición física deficiente, por lo que fueron localizados y rescatados. Ambos murieron posteriormente y las pruebas practicadas dieron positivo en el virus del Nilo.
Los focos detectados fueron comunicados a los servicios de Sanidad Animal. Según la Consejería, la localización de estos casos permitió adoptar medidas preventivas frente a las picaduras de los mosquitos transmisores en las poblaciones próximas a las áreas afectadas.
Los emisores emplean tecnología GPS/GSM y proporcionan información periódica sobre la ubicación y los desplazamientos de cada ejemplar. Además de su utilidad sanitaria, los datos sirven para estudiar cómo utiliza el territorio el águila imperial, sus movimientos durante la etapa de dispersión, las nuevas zonas de colonización y los lugares donde se concentra una mayor mortalidad.
Los dispositivos se instalan habitualmente en pollos que permanecen en sus nidos y en águilas heridas que han sido atendidas y rehabilitadas en los centros de Recuperación de Especies Amenazadas de Andalucía. El marcaje en los nidos se realiza durante un periodo concreto del desarrollo de las aves, una vez que han alcanzado la edad adecuada.
Para efectuar la intervención, escaladores especializados acceden hasta el nido y entregan los pollos al equipo veterinario de la red de centros de recuperación. Los profesionales examinan a los animales, toman muestras y colocan los transmisores antes de reintegrarlos en el nido.
En estas tareas participan los técnicos del Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica, la red de centros de recuperación de especies amenazadas y el Centro de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre. En el caso de los ejemplares de Doñana también interviene personal del espacio natural.
El águila imperial ibérica, endémica de la Península, está catalogada en Andalucía como especie en peligro de extinción. Los programas destinados a su recuperación se desarrollan desde hace más de dos décadas, mientras que el plan autonómico vigente fue aprobado en 2011 con el propósito de mejorar su población y su estado de conservación hasta permitir su clasificación como vulnerable en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas.
La población andaluza alcanzó las 176 parejas en 2025. Sus dos núcleos tradicionales son Sierra Morena, donde se concentra la mayoría de las parejas reproductoras, y Doñana, considerado el enclave más amenazado. En los últimos años la especie también ha recolonizado territorios de los que había desaparecido décadas atrás, entre ellos Cádiz, Granada, La Subbética y la Campiña de Sevilla.


