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Mié. Abr 24th, 2024

Entrevista a Mabel Lozano: «Tengo que tirar de las orejas a los dirigentes»

Quedo con la directora Mabel Lozano en la cafetería de la Academia de Cine en Madrid. Está de enhorabuena porque su cortometraje documental, Ava, es uno de los cinco nominados a los Premios Goya en esa categoría. Este reconocimiento supone que este trabajo contra la trata de mujeres, focalizado el corto en la figura de una niña raptada para que ejerza la prostitución en España, consiga una mayor visualización.

Mabel Lozano, actriz y modelo, pero desde hace tiempo directora de cine comprometida con los derechos de las mujeres, tiene en su haber una docena de títulos, cuatro de ellos, incluido Ava, nominados al Goya, pero uno de estos, Biografía del cadáver de una mujer, consiguió el premio y propició un excelente discurso de la cineasta al recogerlo.

Esta entrevista se completa con la que he publicado en mi canal personal de Youtube: aquí.

Qué importante es que se visibilizar el trabajo para que lo conozcan los académicos, ¿verdad?

Yo tengo que visibilizar Ava por dos cosas: una, para que los académicos vean el trabajo, porque se hace para compartirlo, para que se vea, y en mi caso para genera debate, pensamiento crítico, para cambiar las leyes, para que no veinte hombres cada día vayan a comprar a una niña que tiene discapacidad y que está drogada, y desnutrida, y que tiene una capacidad intelectual. Tengo que tirar de las orejas a los dirigentes, porque cuando las Cortes cesaron se quedaron dos leyes ahí paradas. Yo tengo que tocarles mucho las narices a los políticos para que esas dos leyes salgan adelante. Ese también es mi compromiso.

Estuve el día en el que presentaste Ava aquí en la Academia y estaba hasta arriba. Además había gente muy destacada e influyente, lo cual me parece ya un logro.

Bueno, antes nadie quería ver esto y ahora hemos conseguido, no yo sola, sino muchas otras voces también, que se quiera ver. Y no le hace gracia a nadie ni es agradable. Te saca de tu círculo de confort. Nadie quiere sufrir. Es mucho más fácil ver una comedia, y no estoy ninguneando el cine de entretenimiento, que ver algo como este que te interpela como ser humano, como persona, como hombre… Esto ocurre porque se permite, porque se consiente. Y, si tú eres hombre, porque en muchos casos o consumes o lo hacen otros hombres y ni dices cómo vas a comprar estas niñas, que si hubieran podido elegir no estarían ahí.

¿Por qué decidiste luchar desde el cine?

Porque es una de las grandes herramientas de transformación social. Ese día que tú viniste al estreno de Ava había 250 personas viendo cómo una niña era comprada, alquilada, vendida, violada cada día en nuestro país. En un piso frente a la catedral de Palencia. Eso significa que a esas 250 personas las estás empujando de su círculo de confort y le estás diciendo «mira y comprométete». Tiene un alcance brutal también para los jóvenes, que son nativos digitales y a los que les importa tres la trata, la prostitución, la pornografía… Para ellos es ocio, divertimento. No saben nada de eso y el cine hace que puedas llegar a ellos. También es verdad que yo he aprendido como cineasta a no hacer pornografía del sufrimiento. Ava es una historia muy dura, pero tú no ves ninguna imagen que haga pornografía del sufrimiento de la niña o de María, la mamá de Ava.

¿Cómo fue el momento en el que te acercaste por primera vez a María?

Ava es una víctima de trata y su mamá conocía todo mi trabajo. Me avala mi trabajo. ¿Por qué hablan conmigo? Porque han visto el trabajo. María había visto Biografía del cadáver de una mujer, sobre Yamilet Giraldo, una mujer, víctima de trata, asesinada a tiros en un pequeño pueblo de Pamplona, y había visto de qué manera estaba tratado.

¿Has pensado ya el discurso por si te llevases el Goya el 10 de febrero?

Cuando gané el de Biografía del cadáver de una mujer llamé a dos mujeres supervivientes de trata y compuse el discurso con sus voces, que era la mía, pero eran las suyas, la de millones de mujeres. Ahora vuelvo a estar nominada con Ava y no lo he pensado, pero, bueno, por si acaso, lo pensaré.

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