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Este cuarteto tiene madera aborda la adolescencia desde el humor en el COAC 2026 de cantera

El cuarteto gaditano Este cuarteto tiene madera actúa en el Gran Teatro Falla dentro del COAC 2026 de cantera con una parodia ambientada en un instituto, combinando comedia escénica, referencias actuales y una mirada juvenil sobre la educación y la identidad

El cuarteto juvenil Este cuarteto tiene madera compareció en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas 2026 dentro de la categoría de cantera con una propuesta desarrollada íntegramente en el entorno de un instituto ficticio. La actuación tuvo lugar en el Gran Teatro Falla, en una sesión correspondiente a la fase de semifinales juveniles, y se articuló a partir de una parodia extensa que puso el acento en el humor de situación y en la construcción de personajes.

Desde el levantamiento del telón, el escenario se transformó en el baño del Instituto Lope de Caco, espacio elegido como punto de encuentro para una pandilla de estudiantes con perfiles muy definidos. El tipo presentó a personajes reconocibles dentro del imaginario adolescente: el alumno que pasa horas encerrado en el baño, la influencer pendiente de sus seguidores, el hiperactivo, el joven con problemas de sueño y el aspirante a poeta. Esa galería de caracteres sirvió como motor narrativo de una parodia que avanzó mediante diálogos encadenados y entradas sucesivas de personajes.

La estructura del cuarteto se apoyó en un ritmo constante de intervenciones habladas, con abundancia de réplicas cortas y situaciones absurdas, siempre enmarcadas en el contexto escolar. Las referencias a las redes sociales, al lenguaje digital y a figuras conocidas del ámbito mediático se integraron como parte del código generacional del grupo, sin perder de vista el marco juvenil del concurso. El humor se construyó desde la exageración de actitudes y comportamientos cotidianos, manteniendo una línea reconocible para el público del Falla.

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En el apartado musical, el cuarteto introdujo cuplés y piezas cantadas que funcionaron como pausas dentro de la parodia, abordando cuestiones como el sistema educativo, el clima social o las expectativas de futuro. Las letras alternaron el tono desenfadado con momentos de reflexión, especialmente cuando el discurso giró hacia la formación académica, la salida de jóvenes de la ciudad o la dificultad de encontrar un camino claro al finalizar la etapa escolar. Estos pasajes se integraron en el relato sin romper la coherencia del tipo.

Uno de los ejes de la actuación fue la propia reflexión sobre qué significa hacer un cuarteto en Carnaval desde la cantera. El grupo introdujo comentarios metateatrales sobre el género, sus dificultades y sus límites, siempre desde una mirada juvenil y autoconsciente. Esa dimensión autorreferencial permitió enlazar el humor con una lectura más amplia sobre el esfuerzo colectivo, los ensayos y la vivencia del Carnaval como espacio de aprendizaje.

La puesta en escena se mantuvo sencilla y funcional, centrada en la interpretación y en el trabajo actoral. El uso del espacio fue dinámico, con entradas y salidas constantes que ayudaron a sostener la acción durante una parodia de larga duración. En algunos momentos se notó el lógico ajuste de tiempos propio de una propuesta extensa, resuelto a través del intercambio continuo entre los personajes.

El tramo final de la actuación adquirió un tono más emocional, con un cierre cantado que puso el foco en la experiencia personal de participar en el Falla desde la cantera. Sin recurrir a planteamientos competitivos, el texto subrayó el valor simbólico de cantar en el teatro y la vinculación afectiva con el Carnaval, entendido como una parte esencial de la identidad gaditana y del crecimiento personal de los componentes.

Este cuarteto tiene madera, con letra de Francisco Manuel Amador López de Silva, música de Jesús David Alfaro Herrera y dirección de Paco Blanca Franco, dejó en el COAC 2026 de cantera una propuesta basada en la comedia de personajes y en la observación del mundo adolescente. Su participación supuso una incorporación al concurso tras no haber estado presente en la edición anterior, aportando una visión juvenil del cuarteto como género dentro del semillero del Carnaval.



























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